Juan Páez Ávila
El estado de crispación política, de discriminación y de odio entre los venezolanos, impulsado por el lenguaje violento y `procaz de Hugo Chávez, cada vez que se encadena, utilizando abusivamente los medios de comunicación bajo presión y amenaza de sanciones, requiere un cambio en la conducción del país, que desde la jefatura del Estado detenga la ola de violencia, generalmente ejecutada por grupos radicales antidemocráticos armados ilegalmente, y mafias del narcotráfico que compran policías, militares y jueces para delinquir.
El peligro de un posible recrudecimiento de la violencia se ha puesto de manifiesto después de la enfermedad del Presidente Hugo Chávez, porque lo que debería ser una legítima lucha democrática por la sucesión, entre quienes se consideran con credenciales políticas para aspirar a continuar la obra del actual jefe de Estado, se ha convertido en una pelea a cuchillo, que ha llevado a algunos como es el caso del Gobernador de Barinas a plantear públicamente la utilización de la guerra como alternativa para preservar el poder. Otros como el Ministro de la Defensa, General Rangel Silva ha declarado varias veces que la Fuerza Armada Bolivariana, Antiimperialista y sobre todo la Chavista, no reconocerá a otro Comandante en Jefe que a Hugo Chávez, lo cual hay que interpretarlo como una amenaza de golpe de Estado si el Presidente no es reelecto.
Y aunque hasta ahora, a 5 meses de las elecciones para elegir un nuevo Presidente, la guerra de Adam Chávez y el golpe de Estado de Rangel Silva no han pasado de ser simples amenazas, para tratar de intimidar a la población votante, en unas elecciones primarias en las que sufragaron más de 3 millones de venezolanos, fue electo el actual Gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, candidato a la Presidencia de la República por la Alternativa Democrática, candidato de la paz, levantando las banderas del progreso y de la unidad de todos los ciudadanos .
El respaldo que ha recibido Henrique Capriles a lo largo de todo el país, en visitas casa por casa, son ya una demostración de que los venezolanos queremos vivir en paz, no sólo como condición de vida de una nación civilizada, sino también como única alternativa para reconstruir un país destruido en su infraestructura material y en sus valores éticos, por la violencia utilizada por el gobierno del Presidente Comandante contra la propiedad privada y contra el manejo transparente de los dineros del Fisco Nacional que son de todos los venezolanos, y no de una camarilla gobernante.
La reacción nacional e internacional del mundo democrático contra el terrorismo y el narcotráfico como delitos de lesa humanidad, es una señal de que el ser humano y en particular los gobernantes democráticos, han tomado la decisión de realizar todos los esfuerzos requeridos para frenar las guerras civiles y entre naciones, la producción y el tráfico de drogas. Para combatir estos flagelos del crimen organizado, los venezolanos tenemos la alternativa de elegir a Henrique Capriles Radonski, el 7 de octubre, Presidente de la República para la paz, el progreso y la reconciliación.
Hay que derrotar la mentira, el cinismo de Hugo Chávez y quienes temen perder el poder en las elecciones del 7 de octubre, y acusan a la oposición de estar preparando actos de violencia y hasta un posible golpe de Estado para derrocarlo. Los únicos que dan golpes de Estado son los militares, que como el propio Chávez traicionan el juramento de lealtad y defensa de la Constitución Nacional, y utilizan las armas que les confía la República para tratar de satisfacer sus ambiciones personales. Fue lo que sucedió el 4 de Febrero de 1992, cuyo intento golpista lo derrotó Carlos Andrés Pérez, quien llamó a las Fuerzas Armadas, como Presidente constitucional. a defender las instituciones democráticas. Y en cuanto a los posibles actos de violencia en las calles, los que portan armas ilegales son los grupos irregulares y terroristas del chavismo, conocidos por los desafueros que han cometido contra venezolanos pacíficos y democráticos.
Juan Páez Ávila
jueves, 5 de julio de 2012
CRISIS EN PARAGUAY
Juan Páez Ávila
La destitución del Presidente Fernando Lugo por el Congreso de su país, según lo establecido en la Constitución Nacional de Paraguay, aceptaba por él bajo protesta, porque considera que se ha afectado la democracia paraguaya, ha provocado la reacción violenta de varios presidentes latinoamericanos, particularmente de Hugo Chávez, cuyos voceros denuncian un golpe de Estado, en nombre del golpista del 4 de Febrero de 1992. Algunos más comedidos señalan que no se respetó el debido proceso y se realizó un juicio en pocas horas, que no le dio oportunidad al mandatario destituido de reflexionar en profanidad acerca de su defensa, protesta que los coloca a casi todos como verdaderos campeones del Estado de Derecho, especialmente a quienes tienen presos políticos y hasta comunes a los que se les ha violado, precisamente, el debido proceso.
Y aunque la situación política que atraviesan los paraguayos es difícil, sobre todo para el nuevo Presidente, la mayoría de los protestatarios ha actuado con cinismo y han quedado en el ridículo cuando la Corte Suprema de Justicia de ese país rechaza una acción de inconstitucionalidad, intentada por los abogados del Presidente destituido.
Mientras el ex –Presidente Lugo llama a sus partidarios a manifestar pacíficamente en defensa de sus derechos ciudadanos, algunos gobernantes hispanoamericanos o sus voceros se movilizan por el continente para sancionar al gobierno interino nombrado por el Congreso de Paraguay, y por la iracundia de sus acusaciones, pareciera estarse preparando para sancionar a ese pequeño país decretando un bloqueo económico. Los más virulentos como Chávez ordena a su Ministro de Petróleo no enviarle más este producto, violando el protocolo del Convenio Energético con Paraguay que establece que la comunicación, en caso de rompimiento de dicho convenio, debe ser por escrito y que entraría en vigencia a los 90 días. Seguramente, el bloqueo que aspira Hugo Chávez, es más severo que el que el Imperio mantiene contra Cuba, y contra el que protestan a gritos estos mismos gobernantes que cuestionan una decisión tomada por un Congreso Democrático. En el caso paraguayo lo que ven es el peligro que corren ellos en sus países, si funcionara la independencia de los Poderes Públicos.
Afortunadamente para el pueblo paraguayo que sin duda alguna sería el castigado por los posibles gobernantes bloqueadores de su pequeña economía, el Imperio y la Unión Europea llaman al diálogo y a buscar soluciones pacíficas en el marco de la Constitución del Paraguay. Someter al sufrimiento sin límites, al hambre y a la mendicidad, como dicen que pasa en Cuba, a un pueblo porque su Congreso electo democráticamente, en el que están representados todas las tendencias políticas, incluyendo la del ex –Presidente Fernando Lugo, tomaron una decisión en pocas horas de destituir constitucionalmente al primer Magistrado, no tiene otra explicación lógica y elemental que los presidentes que defienden a Lugo, se defienden a sí mismo, y no a la democracia y menos a la población paraguaya.
Hoy, Paraguay atraviesa un momento crítico y requiere la colaboración pacífica de sus vecinos, que deberían actuar pensando, primero en el diálogo y luego en estimular a que los propios paraguayos encuentren la solución.
Que el ex –Presidente Lugo nombre un gabinete de sombra para vigilar la actuación del nuevo gobierno, es un derecho legítimo, que tiene todo ciudadano, no sólo para monitorear el desempeño de una administración pública dirigida por un Presidente adverso, sino también comandada por un Jefe de Estado por quien haya votado en las elecciones respectivas. Incluso en el mundo democrático globalizado, los gobiernos se vigilan unos a otros porque todos están obligados a cumplir tratados y acuerdos internacionales, que han aprobado y ratificado, como la defensa de los Derechos Humanos, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Ningún Presidente democrático puede cometer o permitir que funcionarios suyos consuman delitos de lesa humanidad, sin tener que responder ante la justicia tanto nacional como internacional.
De allí que lo sucedido en Paraguay incumbe, primero y en lo fundamental a los paraguayos, pero el mundo democrático tiene derecho a opinar y actuar democráticamente para ayudar a buscar una solución. Las amenazas de Hugo Chávez y otros experimentados golpistas, que han alzado batallones contra gobiernos civiles, no tienen ninguna pertinencia en la sociedad democrática contemporánea.
La destitución del Presidente Fernando Lugo por el Congreso de su país, según lo establecido en la Constitución Nacional de Paraguay, aceptaba por él bajo protesta, porque considera que se ha afectado la democracia paraguaya, ha provocado la reacción violenta de varios presidentes latinoamericanos, particularmente de Hugo Chávez, cuyos voceros denuncian un golpe de Estado, en nombre del golpista del 4 de Febrero de 1992. Algunos más comedidos señalan que no se respetó el debido proceso y se realizó un juicio en pocas horas, que no le dio oportunidad al mandatario destituido de reflexionar en profanidad acerca de su defensa, protesta que los coloca a casi todos como verdaderos campeones del Estado de Derecho, especialmente a quienes tienen presos políticos y hasta comunes a los que se les ha violado, precisamente, el debido proceso.
Y aunque la situación política que atraviesan los paraguayos es difícil, sobre todo para el nuevo Presidente, la mayoría de los protestatarios ha actuado con cinismo y han quedado en el ridículo cuando la Corte Suprema de Justicia de ese país rechaza una acción de inconstitucionalidad, intentada por los abogados del Presidente destituido.
Mientras el ex –Presidente Lugo llama a sus partidarios a manifestar pacíficamente en defensa de sus derechos ciudadanos, algunos gobernantes hispanoamericanos o sus voceros se movilizan por el continente para sancionar al gobierno interino nombrado por el Congreso de Paraguay, y por la iracundia de sus acusaciones, pareciera estarse preparando para sancionar a ese pequeño país decretando un bloqueo económico. Los más virulentos como Chávez ordena a su Ministro de Petróleo no enviarle más este producto, violando el protocolo del Convenio Energético con Paraguay que establece que la comunicación, en caso de rompimiento de dicho convenio, debe ser por escrito y que entraría en vigencia a los 90 días. Seguramente, el bloqueo que aspira Hugo Chávez, es más severo que el que el Imperio mantiene contra Cuba, y contra el que protestan a gritos estos mismos gobernantes que cuestionan una decisión tomada por un Congreso Democrático. En el caso paraguayo lo que ven es el peligro que corren ellos en sus países, si funcionara la independencia de los Poderes Públicos.
Afortunadamente para el pueblo paraguayo que sin duda alguna sería el castigado por los posibles gobernantes bloqueadores de su pequeña economía, el Imperio y la Unión Europea llaman al diálogo y a buscar soluciones pacíficas en el marco de la Constitución del Paraguay. Someter al sufrimiento sin límites, al hambre y a la mendicidad, como dicen que pasa en Cuba, a un pueblo porque su Congreso electo democráticamente, en el que están representados todas las tendencias políticas, incluyendo la del ex –Presidente Fernando Lugo, tomaron una decisión en pocas horas de destituir constitucionalmente al primer Magistrado, no tiene otra explicación lógica y elemental que los presidentes que defienden a Lugo, se defienden a sí mismo, y no a la democracia y menos a la población paraguaya.
Hoy, Paraguay atraviesa un momento crítico y requiere la colaboración pacífica de sus vecinos, que deberían actuar pensando, primero en el diálogo y luego en estimular a que los propios paraguayos encuentren la solución.
Que el ex –Presidente Lugo nombre un gabinete de sombra para vigilar la actuación del nuevo gobierno, es un derecho legítimo, que tiene todo ciudadano, no sólo para monitorear el desempeño de una administración pública dirigida por un Presidente adverso, sino también comandada por un Jefe de Estado por quien haya votado en las elecciones respectivas. Incluso en el mundo democrático globalizado, los gobiernos se vigilan unos a otros porque todos están obligados a cumplir tratados y acuerdos internacionales, que han aprobado y ratificado, como la defensa de los Derechos Humanos, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Ningún Presidente democrático puede cometer o permitir que funcionarios suyos consuman delitos de lesa humanidad, sin tener que responder ante la justicia tanto nacional como internacional.
De allí que lo sucedido en Paraguay incumbe, primero y en lo fundamental a los paraguayos, pero el mundo democrático tiene derecho a opinar y actuar democráticamente para ayudar a buscar una solución. Las amenazas de Hugo Chávez y otros experimentados golpistas, que han alzado batallones contra gobiernos civiles, no tienen ninguna pertinencia en la sociedad democrática contemporánea.
GLOBOVISIÓN
Juan Páez Ávila
El terror que le causa a Hugo Chávez y en especial a los chavistas acusados de cometer delitos lesa humanidad, la pérdida de las elecciones presidenciales el próximo 7 de octubre, los puede llevar no sólo a la desesperación y a la arbitrariedad a través de los Poderes Públicos que controlan, como utilizar el Tribunal Supremo de Justicia para que dictara un embargo contra los bienes de Globovisión y profundizar la hegemonía comunicacional, sino también a cualquier disparate represivo, sin descartar los ataques a la oposición y en particular al candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles, por parte de los grupos paramilitares dispuestos a cumplir órdenes superiores.
El Presidente Hugo Chávez no se atrevió a intervenir y sacar del aire a Globovisión, porque el costo político a pagar sería muy elevado, cuando apenas faltan unos 3 meses para las elecciones presidenciales, pero instruyó al Tribunal Supremo de Justicia para que embargara sus bienes por una cantidad superior a los 24 millones de bolívares, con lo cual pensaba cerrar la planta televisora que enseña las dimensiones de las marchas y concentraciones de Henrique Capriles, quien aspira a derrotarlo el 7 de octubre.
La burda maniobra contra planta televisora deja al desnudo la política de hegemonía comunicacional que viene imponiendo su régimen autoritario,, personalista y militarista, restringiendo cada vez más la libertad de expresión y de empresa, utilizando los resortes políticos y económicos que posee el Estado para limitar y violar derechos constitucionales.
Conociendo las características y condiciones de toda empresa creada para obtener dividendos, mediante la prestación de un servicio público, informando a los teleaudientes de los hechos más importantes que se producen en el país y en el extranjero, pero que por diversas razones afectan el prestigio del gobierno y sobre todo de su comandante en jefe, éste utiliza el control que tiene de todos los Poderes Públicos para tratar de darle una apariencia de legalidad a la liquidación de uno de los medios de comunicación social, que no se ha sometido a su política autoritaria.
Y aunque el país democrático ha protestado por lo que constituye una flagrante violación del derecho a estar plenamente informado a través del canal de televisión que decida escoger, debe estar consciente de que el miedo a la derrota puede llevar a Chávez a cometer todo tipo de abusos y violaciones a la Constitución Nacional y otras leyes vigentes.
El gobierno ya no puede engañar por más tiempo a millones de venezolanos que creyeron que Hugo Chávez era el hombre necesario para cambiar el país hacia una etapa de mayor desarrollo económico y profundización de la democracia, cuando después de más de 13 años no ha podido siquiera garantizar la seguridad de las personas, la salud y la vivienda, la calidad de vida del ciudadano y un empleo digno que le permita enfrentar la inflación que se come lo pequeños aumentos recibidos por decreto oficial.
Las protestas sociales vienen creciendo cada año y cada mes, en las que participan centenares y a veces miles de trabajadores reclamando sus derechos, como aumentos de sueldos, muchos de los cuales no alcanzar para cubrir la cesta básica, las prestaciones sociales retenidas por años, que en algunos casos ya los beneficiarios han muerto esperando el cumplimiento de promesas del Comandante Candidato, que en este nuevo proceso electoral las repite, pensando que todavía puede tener alguna credibilidad.
Hoy, a pesar de todos los intentos violentos y leguleyescos, Chávez no ha podido cerrar a Globovisión, porque después de la experiencia de RCTV, el mundo democrático, dentro y fuera de nuestras fronteras, ha dado demostraciones de estar dispuesto a movilizarse en las calles y en los organismos internacionales para defender el derecho universal a expresar libremente sus opiniones. El nuevo tiempo que vivimos, en el que crece la democracia política, cuyo contenido circula por las redes sociales, ha contribuido a concientizar a los pueblos, por lo que Chávez tiene perdida la mayoría de los electores, que irán por él, democrática y pacíficamente, el 7 de octubre, y elegirá a Capriles el nuevo Presidente de la República.
El terror que le causa a Hugo Chávez y en especial a los chavistas acusados de cometer delitos lesa humanidad, la pérdida de las elecciones presidenciales el próximo 7 de octubre, los puede llevar no sólo a la desesperación y a la arbitrariedad a través de los Poderes Públicos que controlan, como utilizar el Tribunal Supremo de Justicia para que dictara un embargo contra los bienes de Globovisión y profundizar la hegemonía comunicacional, sino también a cualquier disparate represivo, sin descartar los ataques a la oposición y en particular al candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles, por parte de los grupos paramilitares dispuestos a cumplir órdenes superiores.
El Presidente Hugo Chávez no se atrevió a intervenir y sacar del aire a Globovisión, porque el costo político a pagar sería muy elevado, cuando apenas faltan unos 3 meses para las elecciones presidenciales, pero instruyó al Tribunal Supremo de Justicia para que embargara sus bienes por una cantidad superior a los 24 millones de bolívares, con lo cual pensaba cerrar la planta televisora que enseña las dimensiones de las marchas y concentraciones de Henrique Capriles, quien aspira a derrotarlo el 7 de octubre.
La burda maniobra contra planta televisora deja al desnudo la política de hegemonía comunicacional que viene imponiendo su régimen autoritario,, personalista y militarista, restringiendo cada vez más la libertad de expresión y de empresa, utilizando los resortes políticos y económicos que posee el Estado para limitar y violar derechos constitucionales.
Conociendo las características y condiciones de toda empresa creada para obtener dividendos, mediante la prestación de un servicio público, informando a los teleaudientes de los hechos más importantes que se producen en el país y en el extranjero, pero que por diversas razones afectan el prestigio del gobierno y sobre todo de su comandante en jefe, éste utiliza el control que tiene de todos los Poderes Públicos para tratar de darle una apariencia de legalidad a la liquidación de uno de los medios de comunicación social, que no se ha sometido a su política autoritaria.
Y aunque el país democrático ha protestado por lo que constituye una flagrante violación del derecho a estar plenamente informado a través del canal de televisión que decida escoger, debe estar consciente de que el miedo a la derrota puede llevar a Chávez a cometer todo tipo de abusos y violaciones a la Constitución Nacional y otras leyes vigentes.
El gobierno ya no puede engañar por más tiempo a millones de venezolanos que creyeron que Hugo Chávez era el hombre necesario para cambiar el país hacia una etapa de mayor desarrollo económico y profundización de la democracia, cuando después de más de 13 años no ha podido siquiera garantizar la seguridad de las personas, la salud y la vivienda, la calidad de vida del ciudadano y un empleo digno que le permita enfrentar la inflación que se come lo pequeños aumentos recibidos por decreto oficial.
Las protestas sociales vienen creciendo cada año y cada mes, en las que participan centenares y a veces miles de trabajadores reclamando sus derechos, como aumentos de sueldos, muchos de los cuales no alcanzar para cubrir la cesta básica, las prestaciones sociales retenidas por años, que en algunos casos ya los beneficiarios han muerto esperando el cumplimiento de promesas del Comandante Candidato, que en este nuevo proceso electoral las repite, pensando que todavía puede tener alguna credibilidad.
Hoy, a pesar de todos los intentos violentos y leguleyescos, Chávez no ha podido cerrar a Globovisión, porque después de la experiencia de RCTV, el mundo democrático, dentro y fuera de nuestras fronteras, ha dado demostraciones de estar dispuesto a movilizarse en las calles y en los organismos internacionales para defender el derecho universal a expresar libremente sus opiniones. El nuevo tiempo que vivimos, en el que crece la democracia política, cuyo contenido circula por las redes sociales, ha contribuido a concientizar a los pueblos, por lo que Chávez tiene perdida la mayoría de los electores, que irán por él, democrática y pacíficamente, el 7 de octubre, y elegirá a Capriles el nuevo Presidente de la República.
sábado, 23 de junio de 2012
BALANCE Y BANDERAS LECTORALES
Juan Páez Ávila
El arranque de la precampaña, una vez inscrito los candidatos a la Presidencia de la República en el CNE, ha llevado a Henrique Capriles a establecer contacto con decenas y centenares de miles de votantes que lo reciben en avenidas y calles de las principales ciudades del país, mientras Hugo Chávez se ha refugiado en Miraflores, desde donde utiliza cadenas abusivas de radio y televisión para entrar en contacto con los electores que no ven ni oyen las emisoras de radio y televisoras gubernamentales.
Las banderas fundamentales del candidato a la reelección, Hugo Chávez, no las ha podido concentrar en la defensa de la obra realizada por sus funcionarios respectivos, por la ineficiencia y la corrupción que hasta el propio Comandante Candidato lo denunció en uno de sus desaparecidos ¡Aló Presidente!, mientras que el candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles ha concentrado sus baterías precisamente contra la ineficacia y la corrupción de esos mismos funcionarios, aunque desde hace meses el Presidente de la República ha pretendido colocar en el escenario de discusión los efectos perversos o favorables de su enfermedad.
El Comandante en Jefe pretende también colocarse en el centro del debate y convertir las elecciones en un nuevo plebiscito, en el que se vota por él o en contra de su mandato. Y aunque algunos ingenuos puedan caer en la trampa plebiscitaria, Capriles Radonski ha reiterado sus banderas democráticas al salir en defensa de la descentralización casi liquidada por el autoritarismo del Presidente, y por la solución de los problemas sociales y económicos que se han agravado por la incapacidad y corrupción de la mayoría de los funcionarios gubernamentales.
No hay dudas que en esta confrontación en las regiones y municipios cuyos habitantes han adquirido un mayor nivel de conciencia, expresada en querer participar de verdad en la solución de los procesos administrativos y hasta en la elaboración de los presupuestos para sus jurisdicciones respectivas, Capriles Radonski puede enfrentar con éxito al candidato oficialista que no sólo no consulta a sus subalternos, sino que también los obliga a defender el nombramiento a dedo de autoridades ejecutivas paralelas a los gobernadores y a los alcaldes
De allí que entre defender obras inconclusas, en cuyas contrataciones prolifera el cobro de comisiones ilícitas, y una legislación centralista, inconsulta, autoritaria e inflacionaria, el candidato del oficialismo tiene más cerca la derrota que la posibilidad de permanecer por los siglos en el cargo. Por primera vez el Comandante Presidente y Candidato luce seriamente deteriorado física y espiritualmente y no ha podido salir del Palacio de Miraflores y del Fuerte Tiuna, limitado a una campaña mediática en cadenas nacionales de radio y televisión ilegales y ventajistas, porque los medios gubernamentales no los ve ni los oye más del 10% de los electores.
Henrique Capriles no sólo ha logrado movilizar gran parte del país político y avanza en una carrera ascendente hacia el poder, sino también, desmentir con la presencia de centenares de miles de venezolanos que lo vitorean en las calles, algunos resultados de encuestas tarifadas que ponen al candidato del gobierno en primer lugar.
La ventaja que ha alcanzado el candidato de la Alternativa Democrática en estos últimos días, planteando a los venezolanos la solución de los problemas más graves que confrontan, especialmente los más pobres, pero también la clase media y el sector empresarial por las expropiaciones, invasiones de fincas y robo de la propiedad privada al no cancelar a sus dueños de las empresas estatizadas el valor de las mismas, puede hacerse irreversible si no se cae en el triunfalismo y todos los demócratas, desde su esfera de influencia contribuyen a consolidar la victoria, apoyando y no sólo criticando lo que pueden ser posibles fallas de la campaña de la oposición.
Y aunque es evidente la fortaleza de Capriles Radonski para encabezar una campaña de titanes, por lo que está en juego, que es el futuro del país, de nuestros hijos y nietos, los demás candidatos desde el Alcalde Metropolitano, gobernadores y alcaldes deben mantener una permanente movilización a favor del candidato presidencial, en todas las ciudades del país. No deben esperar que llegue Capriles para movilizarse. En manos de todos está la seguridad del triunfo.
El arranque de la precampaña, una vez inscrito los candidatos a la Presidencia de la República en el CNE, ha llevado a Henrique Capriles a establecer contacto con decenas y centenares de miles de votantes que lo reciben en avenidas y calles de las principales ciudades del país, mientras Hugo Chávez se ha refugiado en Miraflores, desde donde utiliza cadenas abusivas de radio y televisión para entrar en contacto con los electores que no ven ni oyen las emisoras de radio y televisoras gubernamentales.
Las banderas fundamentales del candidato a la reelección, Hugo Chávez, no las ha podido concentrar en la defensa de la obra realizada por sus funcionarios respectivos, por la ineficiencia y la corrupción que hasta el propio Comandante Candidato lo denunció en uno de sus desaparecidos ¡Aló Presidente!, mientras que el candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles ha concentrado sus baterías precisamente contra la ineficacia y la corrupción de esos mismos funcionarios, aunque desde hace meses el Presidente de la República ha pretendido colocar en el escenario de discusión los efectos perversos o favorables de su enfermedad.
El Comandante en Jefe pretende también colocarse en el centro del debate y convertir las elecciones en un nuevo plebiscito, en el que se vota por él o en contra de su mandato. Y aunque algunos ingenuos puedan caer en la trampa plebiscitaria, Capriles Radonski ha reiterado sus banderas democráticas al salir en defensa de la descentralización casi liquidada por el autoritarismo del Presidente, y por la solución de los problemas sociales y económicos que se han agravado por la incapacidad y corrupción de la mayoría de los funcionarios gubernamentales.
No hay dudas que en esta confrontación en las regiones y municipios cuyos habitantes han adquirido un mayor nivel de conciencia, expresada en querer participar de verdad en la solución de los procesos administrativos y hasta en la elaboración de los presupuestos para sus jurisdicciones respectivas, Capriles Radonski puede enfrentar con éxito al candidato oficialista que no sólo no consulta a sus subalternos, sino que también los obliga a defender el nombramiento a dedo de autoridades ejecutivas paralelas a los gobernadores y a los alcaldes
De allí que entre defender obras inconclusas, en cuyas contrataciones prolifera el cobro de comisiones ilícitas, y una legislación centralista, inconsulta, autoritaria e inflacionaria, el candidato del oficialismo tiene más cerca la derrota que la posibilidad de permanecer por los siglos en el cargo. Por primera vez el Comandante Presidente y Candidato luce seriamente deteriorado física y espiritualmente y no ha podido salir del Palacio de Miraflores y del Fuerte Tiuna, limitado a una campaña mediática en cadenas nacionales de radio y televisión ilegales y ventajistas, porque los medios gubernamentales no los ve ni los oye más del 10% de los electores.
Henrique Capriles no sólo ha logrado movilizar gran parte del país político y avanza en una carrera ascendente hacia el poder, sino también, desmentir con la presencia de centenares de miles de venezolanos que lo vitorean en las calles, algunos resultados de encuestas tarifadas que ponen al candidato del gobierno en primer lugar.
La ventaja que ha alcanzado el candidato de la Alternativa Democrática en estos últimos días, planteando a los venezolanos la solución de los problemas más graves que confrontan, especialmente los más pobres, pero también la clase media y el sector empresarial por las expropiaciones, invasiones de fincas y robo de la propiedad privada al no cancelar a sus dueños de las empresas estatizadas el valor de las mismas, puede hacerse irreversible si no se cae en el triunfalismo y todos los demócratas, desde su esfera de influencia contribuyen a consolidar la victoria, apoyando y no sólo criticando lo que pueden ser posibles fallas de la campaña de la oposición.
Y aunque es evidente la fortaleza de Capriles Radonski para encabezar una campaña de titanes, por lo que está en juego, que es el futuro del país, de nuestros hijos y nietos, los demás candidatos desde el Alcalde Metropolitano, gobernadores y alcaldes deben mantener una permanente movilización a favor del candidato presidencial, en todas las ciudades del país. No deben esperar que llegue Capriles para movilizarse. En manos de todos está la seguridad del triunfo.
EL GOBERNADOR BRICEÑO
A propósito de la disidencia.
Juan Páez Ávila
El Presidente Chávez y sus políticas centralista y autoritaria están llegando a un límite, que por su ineficacia y arbitrariedad resultan intolerables para muchos venezolanos que lo venían acompañando desde hace 13 años de gobierno, durante los cuales se han producido disidencias importantes, unas más, otras menos, pare reveladoras de que el país no puede continuar por ese camino.
La expulsión del Gobernador de Monagas, conocido entre sus amigos como ¨ El Gato Briceño ¨ por negarse a cumplir una orden arbitraria, irracional, de los ministros de Petróleo y del Ambiente, de declarar que el agua del río Guarapiche no estaba contaminada y los monaguenses podían consumirla, cuando a luz pública todavía circulaban trazos de petróleo observables a simple vista en la corriente de dicho río, constituye una demostración de irresponsabilidad del alto gobierno y una conducta plausible y decorosa del Gobernador, que actuó en defensa de la salud de los habitantes de Maturín, cuya mayoría lo eligió en varios procesos comiciales.
Y aunque lo anterior es harto conocido, lo traemos a colación porque la decisión del Gobernador Briceño también representa una disidencia importante frente a la política centralista y de tendencia totalitaria que el Presidente de la República ha impuesto al país, con la obligación de que todos sus funcionarios la cumplan sin discusión. Esa disidencia del Gobernador de Monagas es igualmente un reflejo de que en el chavismo existen hombres y mujeres que no están dispuestos a cumplir mandatos políticos de funcionarios que sólo velan por aparecer frente al Jefe del Estado, como incondicionales para tratar de la dar la imagen de que todo marcha a las mil maravillas.
El beneplácito con que el pueblo de Monagas recibió la reacción del Gobernador Briceño, con demostraciones de amplio respaldo, y el apoyo que ha recibido de otros disidentes del chavismo como el Gobernador de Lara, Henry Falcón, y sobre todo del reconocimiento y respeto que la Mesa de Unidad y del candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles Radonski, le abren el camino a otros potenciales disidentes que por diversas razones se han mantenido silenciosos e incluso temerosos de una posible orfandad política.
Los hechos posteriores a su disidencia, que han rodeado al Gobernador de Monagas de la solidaridad de muchos de sus antiguos compañeros de ruta y de la bienvenida que le ha expresado la mayoría de la oposición democrática, son un desmentido evidente a la campaña de una posible retaliación contra todos los chavistas, por parte del gobierno de Capriles Radonski, propalada por algunos corruptos y reos de lesa humanidad que le temen, más que al triunfo de Capriles, a la justicia nacional e internacional.
La reacción que se ha generado, de respeto y tolerancia, en los integrantes de la Alternativa Democrática, frente a los disidentes de los últimos tiempos, excepto hombres vinculados al narcotráfico, al terrorismo, como el caso del expresidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, que ha dejado al descubierto altos y asquerosos niveles de corrupción, en los cuales él mismo ha participado, son una demostración que un cambio de gobierno no tendrá como políticas fundamentales un pase de factura contra quienes hayan firmado parte del gobierno de Chávez, y no han cometido delitos de lesa humanidad. Incluso la camarilla militar civil que se ha enriquecido ilícitamente apoyada por Chávez, debe tener el derecho a defenderse de las acusaciones que le han formulado en Venezuela y en el exterior, y responder a la justicia, nacional o internacional.
Un Estado Democrático presidido por Henrique Capriles y constituido por la pluralidad de partidos políticos y grupos independientes, que conforman la Mesa de la Unidad, demostrará a los venezolanos y al mundo civilizado que nuestro país puede y debe ser gobernado con apego a la Constitución Nacional y todo el Ordenamiento Jurídico vigente, que exige deberes y garantiza derechos a la ciudadanía.
Juan Páez Ávila
El Presidente Chávez y sus políticas centralista y autoritaria están llegando a un límite, que por su ineficacia y arbitrariedad resultan intolerables para muchos venezolanos que lo venían acompañando desde hace 13 años de gobierno, durante los cuales se han producido disidencias importantes, unas más, otras menos, pare reveladoras de que el país no puede continuar por ese camino.
La expulsión del Gobernador de Monagas, conocido entre sus amigos como ¨ El Gato Briceño ¨ por negarse a cumplir una orden arbitraria, irracional, de los ministros de Petróleo y del Ambiente, de declarar que el agua del río Guarapiche no estaba contaminada y los monaguenses podían consumirla, cuando a luz pública todavía circulaban trazos de petróleo observables a simple vista en la corriente de dicho río, constituye una demostración de irresponsabilidad del alto gobierno y una conducta plausible y decorosa del Gobernador, que actuó en defensa de la salud de los habitantes de Maturín, cuya mayoría lo eligió en varios procesos comiciales.
Y aunque lo anterior es harto conocido, lo traemos a colación porque la decisión del Gobernador Briceño también representa una disidencia importante frente a la política centralista y de tendencia totalitaria que el Presidente de la República ha impuesto al país, con la obligación de que todos sus funcionarios la cumplan sin discusión. Esa disidencia del Gobernador de Monagas es igualmente un reflejo de que en el chavismo existen hombres y mujeres que no están dispuestos a cumplir mandatos políticos de funcionarios que sólo velan por aparecer frente al Jefe del Estado, como incondicionales para tratar de la dar la imagen de que todo marcha a las mil maravillas.
El beneplácito con que el pueblo de Monagas recibió la reacción del Gobernador Briceño, con demostraciones de amplio respaldo, y el apoyo que ha recibido de otros disidentes del chavismo como el Gobernador de Lara, Henry Falcón, y sobre todo del reconocimiento y respeto que la Mesa de Unidad y del candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles Radonski, le abren el camino a otros potenciales disidentes que por diversas razones se han mantenido silenciosos e incluso temerosos de una posible orfandad política.
Los hechos posteriores a su disidencia, que han rodeado al Gobernador de Monagas de la solidaridad de muchos de sus antiguos compañeros de ruta y de la bienvenida que le ha expresado la mayoría de la oposición democrática, son un desmentido evidente a la campaña de una posible retaliación contra todos los chavistas, por parte del gobierno de Capriles Radonski, propalada por algunos corruptos y reos de lesa humanidad que le temen, más que al triunfo de Capriles, a la justicia nacional e internacional.
La reacción que se ha generado, de respeto y tolerancia, en los integrantes de la Alternativa Democrática, frente a los disidentes de los últimos tiempos, excepto hombres vinculados al narcotráfico, al terrorismo, como el caso del expresidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, que ha dejado al descubierto altos y asquerosos niveles de corrupción, en los cuales él mismo ha participado, son una demostración que un cambio de gobierno no tendrá como políticas fundamentales un pase de factura contra quienes hayan firmado parte del gobierno de Chávez, y no han cometido delitos de lesa humanidad. Incluso la camarilla militar civil que se ha enriquecido ilícitamente apoyada por Chávez, debe tener el derecho a defenderse de las acusaciones que le han formulado en Venezuela y en el exterior, y responder a la justicia, nacional o internacional.
Un Estado Democrático presidido por Henrique Capriles y constituido por la pluralidad de partidos políticos y grupos independientes, que conforman la Mesa de la Unidad, demostrará a los venezolanos y al mundo civilizado que nuestro país puede y debe ser gobernado con apego a la Constitución Nacional y todo el Ordenamiento Jurídico vigente, que exige deberes y garantiza derechos a la ciudadanía.
LA VI CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
Juan Páez Ávila
Toda Cumbre que reúna Jefes de Estado y de Gobierno del Continente, aunque no logre consenso en todos los temas que se presentan en cada
Agenda para su discusión aprobación, siempre deja algunos resultados positivos para aquellos países que tienen intereses comunes que defender, y desde luego deja una estela de frustración en los gobernantes que aspiran imponer sus ideologías fracasadas en diferentes parte del mundo, como guía para salvar a las naciones
La VI Cumbre de las Américas convocada fundamentalmente para discutir la creación de empleos, el combate a la pobreza, el tráfico de drogas, la inequidad, la defensa del medio ambiente y acceso a las nuevas tecnologías, culminó sin consenso, por la no convocatoria a Cuba, la inasistencia de Ecuador, Venezuela y Nicaragua, pero con Declaración final en la que expresa la esperanza de que en la próxima Cumbre esté presente Cuba y posiblemente ya no exista la dominación de las Islas Malvinas por parte de Inglaterra.
Y aunque este enfrentamiento ya forma parte del debate en el continente americano, no ha tenido la trascendencia, hasta el momento, para desplazar los objetivos iniciales de la Agenda de la Cumbre y convertir ésta en un nueva decepción, y se aprobaron algunos temas considerados por las Naciones Unidas como los objetivos del próximo Milenio como la defensa del medio ambiente y el combate al tráfico de estupefacientes, por lo que el Presidente Juan Manuel Santos negó que hubiera fracasado, porque se produjo un debate importante sobre temas álgidos, se dialogó con respeto y firmeza entre el Sur y el Norte. Y por primera vez los países de Hispanoamérica hablaron con más autonomía frente a los Estados Unidos, sin afectar las relaciones de interés mutuo
Otro tema que no permitió que se llegara a una Declaración final de consenso fue la ausencia de discusión sobre Las Malvinas, planteado por Argentina fuera de la Cumbre, con apoyo de muchos países hispanoamericanos, y que llevó a la Presidenta cristina Kirchner a retirarse antes de finalizar dicha Cumbre.
Brasil, México y Argentina, los países de mayor influencia en entre los iberoamericanos no han sido, ni fueron esta vez, capaces de presentar una fórmula o proposición de consenso.
Sin embargo, y a pesar de los pocos avances que se han logrado en anteriores Cumbres de las Américas, la experiencia mundial indica que ese es el único camino que pueden transitar con éxito las naciones civilizadas. Teniendo como factor determinante los intereses económicos de cada país, el diálogo resulta irrenunciable para buscar el equilibrio, la complementariedad de las economías y preservar la democracia.
Lo que pudo salvar la realización de la VI Cumbre de las Américas fue el diálogo sobre temas de interés común, y aquellos que no formaron parte de la Agenda como Cuba y Las Malvinas quedaron como preocupación general y posiblemente no puedan soslayarse en el futuro. Un avance de las reformas en Cuba y una negociación de Argentina con Inglaterra, harán de esta región un continente más democrático y libre de colonialismo. Por ahora el progreso parece depender de los acuerdos bilaterales, si nos vemos en el espejo de Brasil, Colombia, Chile, Panamá y México, incluso Argentina, que han experimentado progresos significativos en la exportación de materias primas y productos elaborados, con la correlativa importación de maquinarias para el impulso al desarrollo sostenido, según las cifras de crecimiento y bienestar social alcanzado.
En un mundo globalizado, el desarrollo científico y tecnológico se coloca al alcance de aquellas naciones que sean capaces de preparar sus más sobresalientes hombres y mujeres, en diferentes disciplinas del conocimiento, bien en territorio nacional o enviándolos a las mejores universidades de los países desarrollados. Igualmente tendrán un impacto favorable en las economías de Iberoamérica, la puesta en práctica de políticas públicas que faciliten el intercambio de esas tecnologías y avances científicos. Así lo demuestran los países emergentes como Brasil, Rusia, India y China conocidos como formando parte del famoso BRIC, al que suma Sudáfrica. Antes de éstos lograron un desarrollo espectacular Japón y los llamados Tigres Asiáticos, sin desconocer la recuperación vertiginosa de la Europa destruida por la II Guerra Mundial, con la puesta en práctica del Plan Marshall, con 20 veces menos dinero que el que ha despilfarrado Hugo Chávez y su gabinete de incapaces y inútiles, sólo superados por los oportunistas y ladrones que se han enriquecido ilícitamente con la administración de los dineros de todos los venezolanos. Europa se unió, a pesar de las diferentes lenguas y concepciones de la política, atendiendo a los intereses de la mayoría de sus ciudadanos. Asia se unió y creó una de los grandes conglomerados del mundo con un desarrollo extraordinario. Ambos bloques establecieron el libre comercio entre sus integrantes y se abrieron a los mercados mundiales. Eso es lo que nos espera a nosotros en Iberoamérica para avanzar, y no el camino señalado por Hugo Chávez y sus adulantes y aprovechadores de la llamada ALBA, que a pesar del petróleo
DEL 11 AL 13 ABRIL
Juan Páez Ávila
Transcurrida una década de los sucesos violentos del 11 de Abril del 2002, todavía el país político discute si el Presidente renunció, si hubo un vacío de poder y luego un golpe de Estado, lo único que resulta indiscutible es que Hugo Chávez fue repuesto en el cargo por un movimiento militar que encabezó el General Raúl Isaías Baduel, que éste está preso y que el Comandante Presidente expurgó a la FAN de oficiales disidentes y la puso a su servicio, que hizo llevar a la cárcel a los Comisarios Simonovis, Rivas y Forero, más 8 policías metropolitanos.
Después de la emboscada que grupos paramilitares le tendieran a la manifestación pacífica que se dirigía al Palacio de Miraflores a solicitar la renuncia del Presidente Hugo Chávez, se desarrollaron acontecimientos violentos que paralizaron al país, porque se sucedían uno tras otro con saldo de muertos y heridos, golpe y contragolpe que a su vez generaron más incertidumbre y terror, hasta que fue restituido en su cargo el Jefe del Estado.
Aunque todavía se especula acerca de lo que pasó entre el 11 y el 13 de abril de 2002, porque no funcionó la Comisión de la Verdad, nombrada para investigar a fondo lo sucedido, la opinión pública sigue manejando los hechos más conocidos, unos por evidentes, como la manifestación de centenares de miles de personas que pedían la renuncia del Presidente, el enfrentamiento con francotiradores filmados por los medios de comunicación, que desde muy temprano esperaban a los manifestantes para evitar su paso hacia Miraflores, con un saldo de 18 muertos y numerosos heridos. La decisión del Presidente Chávez de aplicar el Plan Ávila, la negativa del General Rosendo a ejecutarlo, el desconocimiento de la autoridad del Jefe del Estado por parte del Comandante del Ejército, General Vásquez Velasco, el anuncio del General en Jefe Lucas Rincón de que el Alto Mando le solicitó la renuncia al Presidente, la cual fue aceptada, la entrega de Chávez, quien se hizo acompañar del Arzobispo Velasco, a los militares alzados en el Fuerte Tiuna, la auto juramentación del Presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga como Presidente Provisional de la República, y el regreso a Miraflores del Presidente Hugo Chávez, con un Cristo en sus manos llamando a la conciliación de los venezolanos.
De estos acontecimientos se puede deducir que la renuncia del Presidente produjo un vacío de poder, que éste provocó un golpe de estado encabezado por el Alto Mando Militar que nombró Presidente Provisional de la República al Presidente de Fedecámaras, y luego un contragolpe dirigido por el General Raúl Baduel, que restituyó a Hugo Chávez en la Jefatura del Estado. Pero de cómo se produjo la muerte de 18 venezolanos no se sabe nada, excepto el dolor de los familiares que han solicitado una exhaustiva investigación, que no se ha hecho. metropolitanos, sentenciados a 30 años de presidio, que la defensa los considera chivos expiatorios, presos políticos, por haber protegido la marcha, sin que en ningún momento se les haya comprobado que dispararon contra las personas que murieron o fueron heridas en los acontecimientos señalados.
La conclusión final es que la manifestación de aproximadamente un millón de personas, fue utilizada por los golpistas para tratar de asaltar el poder; que el único beneficiario ha sido Hugo Chávez quien ha utilizado el golpe de Estado para acusar a la oposición en general de golpista, a sabiendas de que sólo un pequeño grupo de militares y civiles encabezados por algunos generales y coroneles que nombraron arbitrariamente a Carmona fueron los responsables, y hasta para que mucha gente se olvide de que el 4 de Febrero de 1992 también se produjo un golpe encabezado precisamente por el actual Presidente, que fue derrotado por Carlos Andrés Pérez; que los únicos presos han resultado verdaderos chivos expiatorios, y que los responsables fueron absueltos unos, y premiados otros. Pero como los delitos de lesa humanidad no prescriben, en algún momento una investigación imparcial nos dirá la verdad, y los responsables de los muertos y heridos serán juzgados por tribunales nacionales o internacionales, porque se trata de civiles desarmados, que marchaban pacíficamente de acuerdo a un derecho constitucional vigente.
Transcurrida una década de los sucesos violentos del 11 de Abril del 2002, todavía el país político discute si el Presidente renunció, si hubo un vacío de poder y luego un golpe de Estado, lo único que resulta indiscutible es que Hugo Chávez fue repuesto en el cargo por un movimiento militar que encabezó el General Raúl Isaías Baduel, que éste está preso y que el Comandante Presidente expurgó a la FAN de oficiales disidentes y la puso a su servicio, que hizo llevar a la cárcel a los Comisarios Simonovis, Rivas y Forero, más 8 policías metropolitanos.
Después de la emboscada que grupos paramilitares le tendieran a la manifestación pacífica que se dirigía al Palacio de Miraflores a solicitar la renuncia del Presidente Hugo Chávez, se desarrollaron acontecimientos violentos que paralizaron al país, porque se sucedían uno tras otro con saldo de muertos y heridos, golpe y contragolpe que a su vez generaron más incertidumbre y terror, hasta que fue restituido en su cargo el Jefe del Estado.
Aunque todavía se especula acerca de lo que pasó entre el 11 y el 13 de abril de 2002, porque no funcionó la Comisión de la Verdad, nombrada para investigar a fondo lo sucedido, la opinión pública sigue manejando los hechos más conocidos, unos por evidentes, como la manifestación de centenares de miles de personas que pedían la renuncia del Presidente, el enfrentamiento con francotiradores filmados por los medios de comunicación, que desde muy temprano esperaban a los manifestantes para evitar su paso hacia Miraflores, con un saldo de 18 muertos y numerosos heridos. La decisión del Presidente Chávez de aplicar el Plan Ávila, la negativa del General Rosendo a ejecutarlo, el desconocimiento de la autoridad del Jefe del Estado por parte del Comandante del Ejército, General Vásquez Velasco, el anuncio del General en Jefe Lucas Rincón de que el Alto Mando le solicitó la renuncia al Presidente, la cual fue aceptada, la entrega de Chávez, quien se hizo acompañar del Arzobispo Velasco, a los militares alzados en el Fuerte Tiuna, la auto juramentación del Presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga como Presidente Provisional de la República, y el regreso a Miraflores del Presidente Hugo Chávez, con un Cristo en sus manos llamando a la conciliación de los venezolanos.
De estos acontecimientos se puede deducir que la renuncia del Presidente produjo un vacío de poder, que éste provocó un golpe de estado encabezado por el Alto Mando Militar que nombró Presidente Provisional de la República al Presidente de Fedecámaras, y luego un contragolpe dirigido por el General Raúl Baduel, que restituyó a Hugo Chávez en la Jefatura del Estado. Pero de cómo se produjo la muerte de 18 venezolanos no se sabe nada, excepto el dolor de los familiares que han solicitado una exhaustiva investigación, que no se ha hecho. metropolitanos, sentenciados a 30 años de presidio, que la defensa los considera chivos expiatorios, presos políticos, por haber protegido la marcha, sin que en ningún momento se les haya comprobado que dispararon contra las personas que murieron o fueron heridas en los acontecimientos señalados.
La conclusión final es que la manifestación de aproximadamente un millón de personas, fue utilizada por los golpistas para tratar de asaltar el poder; que el único beneficiario ha sido Hugo Chávez quien ha utilizado el golpe de Estado para acusar a la oposición en general de golpista, a sabiendas de que sólo un pequeño grupo de militares y civiles encabezados por algunos generales y coroneles que nombraron arbitrariamente a Carmona fueron los responsables, y hasta para que mucha gente se olvide de que el 4 de Febrero de 1992 también se produjo un golpe encabezado precisamente por el actual Presidente, que fue derrotado por Carlos Andrés Pérez; que los únicos presos han resultado verdaderos chivos expiatorios, y que los responsables fueron absueltos unos, y premiados otros. Pero como los delitos de lesa humanidad no prescriben, en algún momento una investigación imparcial nos dirá la verdad, y los responsables de los muertos y heridos serán juzgados por tribunales nacionales o internacionales, porque se trata de civiles desarmados, que marchaban pacíficamente de acuerdo a un derecho constitucional vigente.
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