Juan Páez Ávila
Aunque todo venezolano que esté medianamente informado sabe que la guerrilla colombiana ocupa una parte del territorio de ese país limítrofe con nuestro, a nadie, y menos a alguno de los distintos jefes de Estado que hemos tenido en los últimos 50 años, incluyendo el período dictatorial del General Pérez Jiménez, se le había ocurrido admitir o establecer como límite con Venezuela por suroeste y noroeste a las FARC y el ELN. Por eso sorprendió a la mayoría de los televidentes, cuando desde la Brigada Blindada acantonada en Valencia, el Comandante Chávez, luciendo su uniforme militar, lo hiciera en tono desafiante, dando lugar a que cada quien se formule su propia hipótesis de acuerdo con el grado de información que posea, o se dedique simplemente a especular mentalmente, acerca de las razones que lo llevaron a instaurar y expresar nuevos límites de nuestro territorio, ante sus compañeros de armas.
Para quien haya seguido a través de los medios de comunicación el discurso y conozca el temperamento cambiante del Presidente de la República, no le resulta fácil deducir si lo que piensa hoy nuestro Comandante en Jefe, será lo mismo que pensará mañana y hasta cuándo lo sostendrá. Hace 2 ó 3 meses se reunió con el Presidente Uribe, inauguró con su colega colombiano el gasoducto que traerá gas a nuestro país desde Colombia, habló de la amistad y la fraternidad que los unía y de estar dando comienzo a la verdadera integración de Latinoamérica, del sueño de Simón Bolívar, que ambos jefes de Estado adelantaban. Elogios similares hizo del Presidente Uribe cuando éste lo nombró mediador de un posible canje humanitario de colombianos secuestrados por las FARC y de guerrilleros presos por el gobierno.
Del reconocimiento de esos extraordinarios méritos del Presidente de Colombia, pasó a la agresión verbal, a los insultos jamás oídos en un Jefe de Estado contra un colega suyo, cuando éste en ejercicio de un derecho soberano dio por terminada la mediación. Las relaciones diplomáticas y políticas con Colombia se han deteriorado a extremos tan peligrosos, que después de la declaración del Presidente en la que califica a las FARC y el ELN como fuerzas insurgentes y bolivarianas, pareciera que estamos al borde de una confrontación armada con el vecino y hermano país.
Y aunque el Comandante Chávez no cambie de parecer de inmediato, creo que la mayoría de los venezolanos y colombianos nos sumamos al manifiesto que encabezan Ramón J. Velásquez y Gabriel García Márquez.
Juan Páez Ávila
miércoles, 22 de abril de 2009
LAS PRÓXIMAS ELECCIONES
Juan Páez Ávila
Nuestro país avanza hacia una nueva confrontación entre la democracia y el autoritarismo. Las próximas elecciones a celebrarse a finales de este año para elegir gobernadores, alcaldes, diputados regionales y posiblemente concejales, a quienes se les vencen sus respectivos períodos en el 2008, pero que podrían ser llamados a nuevos comicios por el CNE para evitarse un nuevo proceso electoral, constituirán la prueba de fuego definitiva para el Presidente Hugo Chávez, y posiblemente una estruendosa derrota para los candidatos del PSUV, quienes no contarán ahora con el poderoso portaviones que los encumbró en pasadas elecciones.
Después de la primera derrota que sufriera el Comandante en Jefe en las elecciones del 2 de diciembre del 2007, éste quedó inhabilitado como el gran elector de otros tiempos, y como para curarse en salud ha declarado que los candidatos oficialistas deben ser escogidos por las bases del Partido Socialista Unido, recién creado. Y un partido en el que antes de nacer surgieron tendencias enfrentadas públicamente, entre quienes se consideran verdaderos revolucionarios y los llamados “boliburgueses”, denunciados por los primeros como representantes de la derecha y de haberse enriquecido en funciones de gobierno, ya comienza a ser escenario de una batalla interna por la conquista de las candidaturas, en la que saldrán a relucir expedientes de corruptos de alto y bajo nivel.
En una sociedad muy corrompida, a los nuevos ricos al amparo de contratos y cobro de comisiones ilícitas que se han hecho de una clientela política entre los más pobres, a quienes le han matado el hambre por algunos días, se les ha reducido la esfera de influencia, porque muchos hombres y mujeres humildes han descubierto que han sido utilizados para llevar al poder a unos cuantos traficantes de los dineros del pueblo.
Y como ese pueblo humilde que arrastró el Comandante en Jefe durante 8 años tras las banderas de una revolución socialista que sirvió para elegir gobernadores y alcaldes escogidos a dedo, son hoy tanto o más pobres que antes, demostraron el 2 de diciembre que la manipulación no podrá continuar.
Las posibilidades de la oposición se acrecientan si sus dirigentes son capaces de mantener la unidad y combinar la experiencia de algunos líderes honestos con la presencia de los nuevos actores juveniles vinculados a la sociedad civil, y presentar candidatos de la mayor credibilidad posible. Después que la mayoría de los partidos políticos de la oposición firmaron un acuerdo de unidad para presentarle al electorado candidatos únicos a las gobernaciones, alcaldías y cuerpos deliberantes de carácter regional, tienen que incorporar también a la disidencia chavista representada por PODEMOS y las indiscutibles personalidades del General Baduel y Marisabel Rodríguez, quienes tuvieron una importante participación en las elecciones del 2 de diciembre de 2007.
Si el espíritu unitario del 23 de Enero de 1958 y la experiencia de las pasadas elecciones privan sobre apetencias personales y grupales, dado el bajón en las encuestas del Comandante en Jefe, la oposición podría ganar la mayoría de las gobernaciones, alcaldías, consejos legistalivos y concejos municipales del país, abriéndole perspectivas a la derrota final de Chávez.
Nuestro país avanza hacia una nueva confrontación entre la democracia y el autoritarismo. Las próximas elecciones a celebrarse a finales de este año para elegir gobernadores, alcaldes, diputados regionales y posiblemente concejales, a quienes se les vencen sus respectivos períodos en el 2008, pero que podrían ser llamados a nuevos comicios por el CNE para evitarse un nuevo proceso electoral, constituirán la prueba de fuego definitiva para el Presidente Hugo Chávez, y posiblemente una estruendosa derrota para los candidatos del PSUV, quienes no contarán ahora con el poderoso portaviones que los encumbró en pasadas elecciones.
Después de la primera derrota que sufriera el Comandante en Jefe en las elecciones del 2 de diciembre del 2007, éste quedó inhabilitado como el gran elector de otros tiempos, y como para curarse en salud ha declarado que los candidatos oficialistas deben ser escogidos por las bases del Partido Socialista Unido, recién creado. Y un partido en el que antes de nacer surgieron tendencias enfrentadas públicamente, entre quienes se consideran verdaderos revolucionarios y los llamados “boliburgueses”, denunciados por los primeros como representantes de la derecha y de haberse enriquecido en funciones de gobierno, ya comienza a ser escenario de una batalla interna por la conquista de las candidaturas, en la que saldrán a relucir expedientes de corruptos de alto y bajo nivel.
En una sociedad muy corrompida, a los nuevos ricos al amparo de contratos y cobro de comisiones ilícitas que se han hecho de una clientela política entre los más pobres, a quienes le han matado el hambre por algunos días, se les ha reducido la esfera de influencia, porque muchos hombres y mujeres humildes han descubierto que han sido utilizados para llevar al poder a unos cuantos traficantes de los dineros del pueblo.
Y como ese pueblo humilde que arrastró el Comandante en Jefe durante 8 años tras las banderas de una revolución socialista que sirvió para elegir gobernadores y alcaldes escogidos a dedo, son hoy tanto o más pobres que antes, demostraron el 2 de diciembre que la manipulación no podrá continuar.
Las posibilidades de la oposición se acrecientan si sus dirigentes son capaces de mantener la unidad y combinar la experiencia de algunos líderes honestos con la presencia de los nuevos actores juveniles vinculados a la sociedad civil, y presentar candidatos de la mayor credibilidad posible. Después que la mayoría de los partidos políticos de la oposición firmaron un acuerdo de unidad para presentarle al electorado candidatos únicos a las gobernaciones, alcaldías y cuerpos deliberantes de carácter regional, tienen que incorporar también a la disidencia chavista representada por PODEMOS y las indiscutibles personalidades del General Baduel y Marisabel Rodríguez, quienes tuvieron una importante participación en las elecciones del 2 de diciembre de 2007.
Si el espíritu unitario del 23 de Enero de 1958 y la experiencia de las pasadas elecciones privan sobre apetencias personales y grupales, dado el bajón en las encuestas del Comandante en Jefe, la oposición podría ganar la mayoría de las gobernaciones, alcaldías, consejos legistalivos y concejos municipales del país, abriéndole perspectivas a la derrota final de Chávez.
DESAFÍO Y PROVOCACIÓN
Juan Páez Ávila
Después de más de 40 años de infructuosa y violenta búsqueda del poder mediante la lucha guerrillera, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han perdido a varios de sus máximos comandantes y su capacidad ofensiva, lo cual las coloca al borde de una segura derrota, por lo que todo indica que el momento para evitar un mayor e inútil derramamiento de sangre, obliga a sus jefes actuales y a algunos organismos internacionales a transitar el camino de la negociación y la paz en la sociedad colombiana.
Confirmada por el Secretariado de las FARC la muerte de su primer Comandante, Manuel Marulanda, por razones obvias la lucha guerrillera en Colombia entra en una nueva y difícil etapa, caracterizada no sólo por lo que significa la pérdida de su máximo jefe, unificador de todas las tendencias y comandos que constituyen ese ejército irregular, que ha prolongado la violencia en el vecino país por varias décadas, sino también por la superioridad militar tecnológica que ha demostrado el ejército colombiano en sus últimos ataques a los campamentos de la guerrilla, dentro y fuera de sus fronteras, en lo que parece ser el avance de un cerco o asedio mortal que coloca a las FARC en una posición defensiva, refugiándose en la selva o traspasando los límites los separan de los países vecinos.
La discusión interna que obligatoriamente debe producirse en todos los comandos de las FARC, como sucedió en todos los frentes guerrilleros de América Latina después de la muerte del Ché Guevara en la selva boliviana, repercusión que al parecer había resistido la guerrilla colombiana, tendrá diversas consecuencias políticas, y no por cobardía producirá más deserciones que las conocidas hasta hoy, sino por evaluaciones objetivas de una nueva realidad que racionalmente los incline a buscar la paz, negociando con el gobierno de Uribe Vélez quien ha ofrecido garantías para el ejercicio libre de la política por medios legales.
El final de la violencia en Colombia podría estar más cerca de lo que piensan los más dogmáticos y fundamentalistas jefes guerrilleros, que abandonaron las principales banderas de la liberación nacional, de la construcción de una sociedad democrática con justicia social, para caer en el narcotráfico y en una guerra que viola todas los derechos humanos mediante el secuestro y asesinatos de inocentes trabajadores del campo que no se identifican con sus ideas y acciones criminales.
Y si Colombia logra entrar en una etapa de pacificación que avance inexorablemente hacia un acuerdo definitivo, que inserte a la mayoría de los actuales guerrilleros en la lucha democrática, América Latina puede evolucionar, con mayores posibilidades de éxito hacia una comunidad de naciones democráticas, que les permita superar el atraso económico, la dependencia de materias primas y la pobreza. Colombia y Venezuela también entrarían en paz y podrían actuar conjuntamente para impulsar la Unión de Naciones del Sur (UNASUR)
Después de más de 40 años de infructuosa y violenta búsqueda del poder mediante la lucha guerrillera, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han perdido a varios de sus máximos comandantes y su capacidad ofensiva, lo cual las coloca al borde de una segura derrota, por lo que todo indica que el momento para evitar un mayor e inútil derramamiento de sangre, obliga a sus jefes actuales y a algunos organismos internacionales a transitar el camino de la negociación y la paz en la sociedad colombiana.
Confirmada por el Secretariado de las FARC la muerte de su primer Comandante, Manuel Marulanda, por razones obvias la lucha guerrillera en Colombia entra en una nueva y difícil etapa, caracterizada no sólo por lo que significa la pérdida de su máximo jefe, unificador de todas las tendencias y comandos que constituyen ese ejército irregular, que ha prolongado la violencia en el vecino país por varias décadas, sino también por la superioridad militar tecnológica que ha demostrado el ejército colombiano en sus últimos ataques a los campamentos de la guerrilla, dentro y fuera de sus fronteras, en lo que parece ser el avance de un cerco o asedio mortal que coloca a las FARC en una posición defensiva, refugiándose en la selva o traspasando los límites los separan de los países vecinos.
La discusión interna que obligatoriamente debe producirse en todos los comandos de las FARC, como sucedió en todos los frentes guerrilleros de América Latina después de la muerte del Ché Guevara en la selva boliviana, repercusión que al parecer había resistido la guerrilla colombiana, tendrá diversas consecuencias políticas, y no por cobardía producirá más deserciones que las conocidas hasta hoy, sino por evaluaciones objetivas de una nueva realidad que racionalmente los incline a buscar la paz, negociando con el gobierno de Uribe Vélez quien ha ofrecido garantías para el ejercicio libre de la política por medios legales.
El final de la violencia en Colombia podría estar más cerca de lo que piensan los más dogmáticos y fundamentalistas jefes guerrilleros, que abandonaron las principales banderas de la liberación nacional, de la construcción de una sociedad democrática con justicia social, para caer en el narcotráfico y en una guerra que viola todas los derechos humanos mediante el secuestro y asesinatos de inocentes trabajadores del campo que no se identifican con sus ideas y acciones criminales.
Y si Colombia logra entrar en una etapa de pacificación que avance inexorablemente hacia un acuerdo definitivo, que inserte a la mayoría de los actuales guerrilleros en la lucha democrática, América Latina puede evolucionar, con mayores posibilidades de éxito hacia una comunidad de naciones democráticas, que les permita superar el atraso económico, la dependencia de materias primas y la pobreza. Colombia y Venezuela también entrarían en paz y podrían actuar conjuntamente para impulsar la Unión de Naciones del Sur (UNASUR)
LAS FARC Y LA PAZ EN COLOMBIA
Juan Páez Ávila
Después de más de 40 años de infructuosa y violenta búsqueda del poder mediante la lucha guerrillera, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han perdido a varios de sus máximos comandantes y su capacidad ofensiva, lo cual las coloca al borde de una segura derrota, por lo que todo indica que el momento para evitar un mayor e inútil derramamiento de sangre, obliga a sus jefes actuales y a algunos organismos internacionales a transitar el camino de la negociación y la paz en la sociedad colombiana.
Confirmada por el Secretariado de las FARC la muerte de su primer Comandante, Manuel Marulanda, por razones obvias la lucha guerrillera en Colombia entra en una nueva y difícil etapa, caracterizada no sólo por lo que significa la pérdida de su máximo jefe, unificador de todas las tendencias y comandos que constituyen ese ejército irregular, que ha prolongado la violencia en el vecino país por varias décadas, sino también por la superioridad militar tecnológica que ha demostrado el ejército colombiano en sus últimos ataques a los campamentos de la guerrilla, dentro y fuera de sus fronteras, en lo que parece ser el avance de un cerco o asedio mortal que coloca a las FARC en una posición defensiva, refugiándose en la selva o traspasando los límites los separan de los países vecinos.
La discusión interna que obligatoriamente debe producirse en todos los comandos de las FARC, como sucedió en todos los frentes guerrilleros de América Latina después de la muerte del Ché Guevara en la selva boliviana, repercusión que al parecer había resistido la guerrilla colombiana, tendrá diversas consecuencias políticas, y no por cobardía producirá más deserciones que las conocidas hasta hoy, sino por evaluaciones objetivas de una nueva realidad que racionalmente los incline a buscar la paz, negociando con el gobierno de Uribe Vélez quien ha ofrecido garantías para el ejercicio libre de la política por medios legales.
El final de la violencia en Colombia podría estar más cerca de lo que piensan los más dogmáticos y fundamentalistas jefes guerrilleros, que abandonaron las principales banderas de la liberación nacional, de la construcción de una sociedad democrática con justicia social, para caer en el narcotráfico y en una guerra que viola todas los derechos humanos mediante el secuestro y asesinatos de inocentes trabajadores del campo que no se identifican con sus ideas y acciones criminales.
Y si Colombia logra entrar en una etapa de pacificación que avance inexorablemente hacia un acuerdo definitivo, que inserte a la mayoría de los actuales guerrilleros en la lucha democrática, América Latina puede evolucionar, con mayores posibilidades de éxito hacia una comunidad de naciones democráticas, que les permita superar el atraso económico, la dependencia de materias primas y la pobreza. Colombia y Venezuela también entrarían en paz y podrían actuar conjuntamente para impulsar la Unión de Naciones del Sur (UNASUR)
Después de más de 40 años de infructuosa y violenta búsqueda del poder mediante la lucha guerrillera, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han perdido a varios de sus máximos comandantes y su capacidad ofensiva, lo cual las coloca al borde de una segura derrota, por lo que todo indica que el momento para evitar un mayor e inútil derramamiento de sangre, obliga a sus jefes actuales y a algunos organismos internacionales a transitar el camino de la negociación y la paz en la sociedad colombiana.
Confirmada por el Secretariado de las FARC la muerte de su primer Comandante, Manuel Marulanda, por razones obvias la lucha guerrillera en Colombia entra en una nueva y difícil etapa, caracterizada no sólo por lo que significa la pérdida de su máximo jefe, unificador de todas las tendencias y comandos que constituyen ese ejército irregular, que ha prolongado la violencia en el vecino país por varias décadas, sino también por la superioridad militar tecnológica que ha demostrado el ejército colombiano en sus últimos ataques a los campamentos de la guerrilla, dentro y fuera de sus fronteras, en lo que parece ser el avance de un cerco o asedio mortal que coloca a las FARC en una posición defensiva, refugiándose en la selva o traspasando los límites los separan de los países vecinos.
La discusión interna que obligatoriamente debe producirse en todos los comandos de las FARC, como sucedió en todos los frentes guerrilleros de América Latina después de la muerte del Ché Guevara en la selva boliviana, repercusión que al parecer había resistido la guerrilla colombiana, tendrá diversas consecuencias políticas, y no por cobardía producirá más deserciones que las conocidas hasta hoy, sino por evaluaciones objetivas de una nueva realidad que racionalmente los incline a buscar la paz, negociando con el gobierno de Uribe Vélez quien ha ofrecido garantías para el ejercicio libre de la política por medios legales.
El final de la violencia en Colombia podría estar más cerca de lo que piensan los más dogmáticos y fundamentalistas jefes guerrilleros, que abandonaron las principales banderas de la liberación nacional, de la construcción de una sociedad democrática con justicia social, para caer en el narcotráfico y en una guerra que viola todas los derechos humanos mediante el secuestro y asesinatos de inocentes trabajadores del campo que no se identifican con sus ideas y acciones criminales.
Y si Colombia logra entrar en una etapa de pacificación que avance inexorablemente hacia un acuerdo definitivo, que inserte a la mayoría de los actuales guerrilleros en la lucha democrática, América Latina puede evolucionar, con mayores posibilidades de éxito hacia una comunidad de naciones democráticas, que les permita superar el atraso económico, la dependencia de materias primas y la pobreza. Colombia y Venezuela también entrarían en paz y podrían actuar conjuntamente para impulsar la Unión de Naciones del Sur (UNASUR)
LAS ELECCIONES REGIONALES
Juan Páez Ávila
Nuestro país avanza hacia una nueva confrontación entre la democracia y el autoritarismo. Las próximas elecciones a celebrarse a finales de este año para elegir gobernadores, alcaldes, diputados regionales y posiblemente concejales, a quienes se les vencen sus respectivos períodos en el 2008, pero que podrían ser llamados a nuevos comicios por el CNE para evitarse un nuevo proceso electoral, constituirán la prueba de fuego definitiva para el Presidente Hugo Chávez, y posiblemente una estruendosa derrota para los candidatos del PSUV, quienes no contarán ahora con el poderoso portaviones que los encumbró en pasadas elecciones.
Después de la primera derrota que sufriera el Comandante en Jefe en las elecciones del 2 de diciembre del 2007, éste quedó inhabilitado como el gran elector de otros tiempos, y como para curarse en salud ha declarado que los candidatos oficialistas deben ser escogidos por las bases del Partido Socialista Unido, recién creado. Y un partido en el que antes de nacer surgieron tendencias enfrentadas públicamente, entre quienes se consideran verdaderos revolucionarios y los llamados “boliburgueses”, denunciados por los primeros como representantes de la derecha y de haberse enriquecido en funciones de gobierno, ya comienza a ser escenario de una batalla interna por la conquista de las candidaturas, en la que saldrán a relucir expedientes de corruptos de alto y bajo nivel.
En una sociedad muy corrompida, a los nuevos ricos al amparo de contratos y cobro de comisiones ilícitas que se han hecho de una clientela política entre los más pobres, a quienes le han matado el hambre por algunos días, se les ha reducido la esfera de influencia, porque muchos hombres y mujeres humildes han descubierto que han sido utilizados para llevar al poder a unos cuantos traficantes de los dineros del pueblo.
Y como ese pueblo humilde que arrastró el Comandante en Jefe durante 8 años tras las banderas de una revolución socialista que sirvió para elegir gobernadores y alcaldes escogidos a dedo, son hoy tanto o más pobres que antes, demostraron el 2 de diciembre que la manipulación no podrá continuar.
Las posibilidades de la oposición se acrecientan si sus dirigentes son capaces de mantener la unidad y combinar la experiencia de algunos líderes honestos con la presencia de los nuevos actores juveniles vinculados a la sociedad civil, y presentar candidatos de la mayor credibilidad posible. Después que la mayoría de los partidos políticos de la oposición firmaron un acuerdo de unidad para presentarle al electorado candidatos únicos a las gobernaciones, alcaldías y cuerpos deliberantes de carácter regional, tienen que incorporar también a la disidencia chavista representada por PODEMOS y las indiscutibles personalidades del General Baduel y Marisabel Rodríguez, quienes tuvieron una importante participación en las elecciones del 2 de diciembre de 2007.
Si el espíritu unitario del 23 de Enero de 1958 y la experiencia de las pasadas elecciones privan sobre apetencias personales y grupales, dado el bajón en las encuestas del Comandante en Jefe, la oposición podría ganar la mayoría de las gobernaciones, alcaldías, consejos legistalivos y concejos municipales del país, abriéndole perspectivas a la derrota final de Chávez.
Nuestro país avanza hacia una nueva confrontación entre la democracia y el autoritarismo. Las próximas elecciones a celebrarse a finales de este año para elegir gobernadores, alcaldes, diputados regionales y posiblemente concejales, a quienes se les vencen sus respectivos períodos en el 2008, pero que podrían ser llamados a nuevos comicios por el CNE para evitarse un nuevo proceso electoral, constituirán la prueba de fuego definitiva para el Presidente Hugo Chávez, y posiblemente una estruendosa derrota para los candidatos del PSUV, quienes no contarán ahora con el poderoso portaviones que los encumbró en pasadas elecciones.
Después de la primera derrota que sufriera el Comandante en Jefe en las elecciones del 2 de diciembre del 2007, éste quedó inhabilitado como el gran elector de otros tiempos, y como para curarse en salud ha declarado que los candidatos oficialistas deben ser escogidos por las bases del Partido Socialista Unido, recién creado. Y un partido en el que antes de nacer surgieron tendencias enfrentadas públicamente, entre quienes se consideran verdaderos revolucionarios y los llamados “boliburgueses”, denunciados por los primeros como representantes de la derecha y de haberse enriquecido en funciones de gobierno, ya comienza a ser escenario de una batalla interna por la conquista de las candidaturas, en la que saldrán a relucir expedientes de corruptos de alto y bajo nivel.
En una sociedad muy corrompida, a los nuevos ricos al amparo de contratos y cobro de comisiones ilícitas que se han hecho de una clientela política entre los más pobres, a quienes le han matado el hambre por algunos días, se les ha reducido la esfera de influencia, porque muchos hombres y mujeres humildes han descubierto que han sido utilizados para llevar al poder a unos cuantos traficantes de los dineros del pueblo.
Y como ese pueblo humilde que arrastró el Comandante en Jefe durante 8 años tras las banderas de una revolución socialista que sirvió para elegir gobernadores y alcaldes escogidos a dedo, son hoy tanto o más pobres que antes, demostraron el 2 de diciembre que la manipulación no podrá continuar.
Las posibilidades de la oposición se acrecientan si sus dirigentes son capaces de mantener la unidad y combinar la experiencia de algunos líderes honestos con la presencia de los nuevos actores juveniles vinculados a la sociedad civil, y presentar candidatos de la mayor credibilidad posible. Después que la mayoría de los partidos políticos de la oposición firmaron un acuerdo de unidad para presentarle al electorado candidatos únicos a las gobernaciones, alcaldías y cuerpos deliberantes de carácter regional, tienen que incorporar también a la disidencia chavista representada por PODEMOS y las indiscutibles personalidades del General Baduel y Marisabel Rodríguez, quienes tuvieron una importante participación en las elecciones del 2 de diciembre de 2007.
Si el espíritu unitario del 23 de Enero de 1958 y la experiencia de las pasadas elecciones privan sobre apetencias personales y grupales, dado el bajón en las encuestas del Comandante en Jefe, la oposición podría ganar la mayoría de las gobernaciones, alcaldías, consejos legistalivos y concejos municipales del país, abriéndole perspectivas a la derrota final de Chávez.
LAS ELECCIONES EN LA UCV
Juan Páez Ávila
Los resultados de las últimas elecciones para la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, en la que la Plancha que se oponía a la Reforma Constitucional sextuplicó a la que representaba al oficialismo, no es desde luego un reflejo total de la correlación de fuerzas que existe en la sociedad venezolana de hoy, pero sí se puede entender como una ratificación de lo que indican las encuestas, también de este momento político del país, acerca del rechazo mayoritario a dicha Reforma.
Lo que sí representan una interpretación general del pensamiento de la inmensa mayoría de los venezolanos, son las declaraciones del nuevo Presidente de la FCU, Ricardo Sánchez, en las que afirma que esa Reforma perjudica tanto a chavistas como a no chavistas y expresan también la voluntad de esa colectividad de rechazo a la violencia ejecutada por los cuerpos policiales y especialmente por los grupos paramilitares creados y dirigidos desde el alto gobierno.
Por razones obvias la Reforma afecta seriamente a quienes no se adhieran al Partido Socialista Unido de Venezuela, porque pasan a ser considerados enemigos del “proceso revolucionario”, y como consecuencia de tal barbaridad serán execrados de la Administración Pública de la cual se consideran dueños y únicos beneficiarios los incondicionales del régimen autocrático; dueños del petróleo y todos los recursos naturales del país, y quienes dispondrán de la propiedad privada y de la riqueza que generan los emprendedores de cualquier empresa, grande o pequeña. Y en cuanto a los chavistas que tengan pensamiento propio y se les ocurra expresarlo públicamente o en privado, ya han comenzado a pasar por la guillotina del Tribunal Disciplinario del PSUV, sin que éste se haya constituido como Partido Político todavía; ya saben los que les espera, algo parecido a un paredón de fusilamiento político.
Y como un aporte juvenil a la cultura política de nuestra nación, el Presidente de la FCU de la UCV, Ricardo Sánchez, llama a la convivencia pacífica y al respeto entre los venezolanos que participan o aspiran a participar en la conducción del país. Y como el futuro le pertenece a la juventud, nada más sensato que invitar a un debate civilizado y a cerrarle el paso a una Reforma autoritaria de la Constitución Nacional y a una criminal violencia que amenaza con destruir la República Democrática.
Los resultados de las últimas elecciones para la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela, en la que la Plancha que se oponía a la Reforma Constitucional sextuplicó a la que representaba al oficialismo, no es desde luego un reflejo total de la correlación de fuerzas que existe en la sociedad venezolana de hoy, pero sí se puede entender como una ratificación de lo que indican las encuestas, también de este momento político del país, acerca del rechazo mayoritario a dicha Reforma.
Lo que sí representan una interpretación general del pensamiento de la inmensa mayoría de los venezolanos, son las declaraciones del nuevo Presidente de la FCU, Ricardo Sánchez, en las que afirma que esa Reforma perjudica tanto a chavistas como a no chavistas y expresan también la voluntad de esa colectividad de rechazo a la violencia ejecutada por los cuerpos policiales y especialmente por los grupos paramilitares creados y dirigidos desde el alto gobierno.
Por razones obvias la Reforma afecta seriamente a quienes no se adhieran al Partido Socialista Unido de Venezuela, porque pasan a ser considerados enemigos del “proceso revolucionario”, y como consecuencia de tal barbaridad serán execrados de la Administración Pública de la cual se consideran dueños y únicos beneficiarios los incondicionales del régimen autocrático; dueños del petróleo y todos los recursos naturales del país, y quienes dispondrán de la propiedad privada y de la riqueza que generan los emprendedores de cualquier empresa, grande o pequeña. Y en cuanto a los chavistas que tengan pensamiento propio y se les ocurra expresarlo públicamente o en privado, ya han comenzado a pasar por la guillotina del Tribunal Disciplinario del PSUV, sin que éste se haya constituido como Partido Político todavía; ya saben los que les espera, algo parecido a un paredón de fusilamiento político.
Y como un aporte juvenil a la cultura política de nuestra nación, el Presidente de la FCU de la UCV, Ricardo Sánchez, llama a la convivencia pacífica y al respeto entre los venezolanos que participan o aspiran a participar en la conducción del país. Y como el futuro le pertenece a la juventud, nada más sensato que invitar a un debate civilizado y a cerrarle el paso a una Reforma autoritaria de la Constitución Nacional y a una criminal violencia que amenaza con destruir la República Democrática.
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