miércoles, 23 de mayo de 2012

LAS PRIMARIAS DEL PSUV

Juan Páez Ávila

Con la derrota de la mayoría de los actuales diputados del PSUV en la Asamblea Nacional, en las elecciones primarias el domingo 1º de mayo, quedó patente el descontento de la base de ese Partido con la actuación de unos parlamentarios que se han limitado a levantar la mano o a pronunciar un breve discurso para aprobar las leyes enviadas desde Miraflores, con la impronta o el sello de los asesores cubanos
Sin testigos en las mesas ni en el Centro de Totalización del CNE, la mayoría de los candidatos electos en lo que para ellos debería ser un ejercicio democrático, las elecciones del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no sólo se redujeron a un 20% de los militantes, sino que no fue posible evitar la intervención de las máximas autoridades de la Administración Pública –según denuncia de algunos militantes que defendían el Reglamento Interno que lo prohibía- sino que también deben admitir los resultados finales que les anuncie la cúpula de un CNE controlado por el Comandante en Jefe, quien tiene la potestad o el poder para seleccionar los candidatos por lista.
Cualquiera sean los resultados finales, a muchos militantes y observadores no les quedarán dudas de que el gran elector sigue siendo su Comandante en Jefe, quien utilizará la lupa para garantizarse aquellos candidatos, hayan obtenido o no mayoría en las primarias, que considere leales hasta el final, en un momento en que el gobierno atraviesa serias dificultades, que como la inflación, la inseguridad, la importación de más del 70% de los alimentos que se consumen en el país, que produce empleos en otros países y no en el nuestro, más la incapacidad para poner a producir las empresas estatizadas, la corrupción desenfrenada y la liquidación del aparato productivos nacional, pueden agravarse.
De allí que no es una exageración deducir que el descontento se pueda extender también a sectores de la militancia y dirigencia del PSUV a escala nacional, que puedan sentirse discriminados y sobre todo burlados al ser sustituidos por los amigos más cercanos del Presidente, como sucedió con el superministro Diosdado Cabello, que quedó como suplente en las elecciones para dirección del partido, y posteriormente fue colocado como Vicepresidente por el Comandante en Jefe.
Pero tal vez lo más grave –para el hiperlíder- que puede sobrevenirle en los próximos meses, sea la mayor desconfianza de los militantes del PSUV, acerca de la capacidad del gobierno para superar la crisis económica y social, no obstante los altos precios del petróleo, que puede generar una crisis política, por el aumento de las deserciones, muchas de las cuales irían al PPT, pero otras podrían coger las calles para protestar por el incumplimiento de las promesas y hasta del Reglamento Interno para las primarias. Otros callarán y se retirarán a sus casas a disfrutar los dividendos que hayan podido obtener del tráfico del influencia, de un negociado conocido por el Comandante en Jefe, cuyos expedientes ocupan un lugar adecuado, en Miraflores, para utilizarlos también en el momento adecuado, si a alguno se le ocurre saltar la talanquera.
Listos los contendores de ambos bandos, el gobierno y la alternativa democrática, nos acercamos a un combate desigual por el ventajismo de los candidatos del oficialismo, aunque con plomo en el ala, buscando la representación del gobierno y no del pueblo soberano, frente a unos candidatos que buscan un alternativa democrática para frenar la tendencia autoritaria de Hugo Chávez, e impedir que en el país se instaure una dictadura. Si la opinión de los electores expresada hoy en las últimas encuestas, se mantiene en los próximos meses, asistiremos a la primera gran derrota del proyecto totalitario de Chávez, el 26 de septiembre.

NO AL CURRÍCULO TOTALITARIO


Juan Páez Ávila

El rechazo de la mayoría de los venezolanos a la Reforma Constitucional presentada por el Presidente de la República, el 2 de diciembre del 2007, no puede ser burlado mediante un nuevo currículo de educación que pretende moldear la conciencia de niños y adolescentes, de acuerdo con el pensamiento militarista, autoritario y anacrónico del actual Jefe del Estado. Y aunque ya las autoridades han comenzado a llamar al diálogo, la lucha de estudiantes, padres, educadores y representantes no debe cesar hasta conseguir el retiro definitivo de dicho proyecto, que junto a otras políticas autocráticas recibirá otro rotundo NO en las elecciones regionales.
El nuevo currículo de educación, tal como está establecido en el Proyecto que ha comenzado a circular en los medios de comunicación social, no sólo tendrá que enfrentar la concepción democrática que tiene la sociedad venezolana de la educación, sino que también tendrá que resolver sus propias y evidentes contradicciones, que seguramente lo conducirán a un terminante fracaso como sucedió en otros países en los cuales se ha intentó dirigir y controlar el pensamiento de los ciudadanos.
Por más patriótico, nacionalista y heroico que suene al oído de los venezolanos el verbo encendido del Presidente de la República, llamando a construir un hombre nuevo con las ideas educativas de Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora (si es que sus teóricos del socialismo del siglo XXI las han descubierto en este último) todas pertenecen al siglo XIX, con algunas proyecciones muy genéricas y superficiales en nuestra historia republicana, que en ningún caso podrán sustituir los avances democráticos, científicos, tecnológicos y humanísticos, alcanzados por la humanidad en los siglos XX y XXI. Incluso, lo que de renovador y democrático tienen algunas ideas de Bolívar y Simón Rodríguez, contradicen el carácter centralista y autoritario de la política fundamental del Comandante en Jefe, que sus colaboradores se esfuerzan por cumplir y aspiran imponerla a todos los venezolanos.
Incluso las ideas de dos grandes maestros del siglo XX, Luis Beltrán Prieto Figueroa y Belén Sanjuán, si bien representan una firme concepción del Estado Docente, nunca negaron en la teoría y menos en la práctica, porque llegaron a aplicarla, una educación democrática, pluralista, abierta a todas las corrientes del pensamiento universal. Nada de anacronismos endógenos, decimonónicos, en una época en que los niños y los jóvenes, incluso los adultos, son impactados por las nuevas tecnologías de la comunicación como una parte significativa de la revolución del conocimiento.
De acuerdo con la experiencia mundial, especialmente la vivida por las sociedades europeas y asiáticas a las que se intentó imponerles un pensamiento único, y después de décadas de sometimiento, persecuciones y crímenes políticos, vuelven a la democracia, podemos estar en presencia de una conocida utopía fracasada.
El rechazo generalizado que comenzó a observarse en las principales ciudades del país contra el nuevo currículo de educación presentado por el Ministro Adán Chávez, llevó al Presidente de la República a proponer un referéndum aprobatorio de los venezolanos el próximo año, lo cual merece una nueva consideración sobre su contenido y pertinencia.
El frenazo del Jefe del Estado, ante la posibilidad de que se extienda la protesta masiva de padres y representantes, educadores y estudiantes, sin atender a color político alguno, ha sido percibido por quienes defienden una educación plural, civilista y democrática tal como está establecido en la Constitución de 1999, como una decisión eminentemente política orientada a evadir el debate y la reprobación de miles de venezolanos durante un año electoral. De allí el rechazo al llamado del Comandante en Jefe a un posible referéndum, por considerarlo contrario al mandato expreso de la Constitución Bolivariana que excluye a los derechos humanos de este tipo de consulta, y la resolución de continuar la discusión en los centros educativos y en la calle para demostrar la firmeza en las convicciones democráticas de la mayoría de los venezolanos en materia de educación para los niños y jóvenes de hoy y del futuro.
Un nuevo currículo debe estar precedido de una nueva Ley Orgánica de Educación, producto de una discusión entre las partes interesadas y del consenso necesario para que responda a las aspiraciones de la mayoría y no de una cúpula de parlamentarios que sólo representan la voluntad del Comandante en Jefe. Además, si se persigue como objetivo fundamental formar un nuevo venezolano capacitado para enfrentar los retos de una sociedad globalizada e inevitablemente competitiva, se tiene que atender no sólo el aspecto curricular endógeno tal como lo propone el Ministro Adán Chávez, sino también a los principales planteamientos del pensamiento universal, que amparado en el dominio de la ciencia y la tecnología impulsan el desarrollo del mundo contemporáneo, y no sólo en los Estados Unidos, sino también en China y otros países asiáticos, y en los países miembros de la Unión Europea..
Y finalmente, atender a la preparación y calidad de vida de los docentes, a la dotación de las escuelas y a la asistencia total a los niños y jóvenes de menores recursos económicos.

ELECCIONES PARLAMENTADRIAS



Juan Páez Ávila

Para frenar la tendencia autoritaria del Presidente de la República, que ha creado una relación de dependencia de los demás Poderes Públicos, de su voluntad de jefe único e indiscutible, los venezolanos tenemos que elegir una mayoría de parlamentarios o una cantidad que obligue al oficialismo a cumplir las funciones de legislar y controlar la administración que le establece la Constitución Nacional vigente desde 1999, y a acabar con el cumplimiento irrestricto del mandato del Comandante para que aprueben las leyes que envía desde Miraflores.
Y aunque en la mayoría de los casos algunos diputados actuales expresan su adhesión y solidaridad con su jefe político y militar, convencidos de que deben aprobar los instrumentos legales para tratar de establecer el socialismo del siglo XXI, igual que hace algunos años les ordenaba legislar para consolidar el régimen apoyado en los postulados del Árbol de las Tres Raíces, otros diputados piensan que lo grave es que no se legisló para mejorar el sistema eléctrico nacional y evitar los apagones que han puesto en terapia intensiva a los ministros responsables, que ni con ayuda de los cubanos podrán salir del foso en pocos años.
El próximo parlamento tiene que legislar para contribuir a resolver los problemas económicos y sociales que hoy gravitan contra la seguridad de las personas, la falta de agua y vivienda, porque en ningún momento este parlamento ha dado demostraciones de intentar controlar la administración pública, el gasto y la inversión de centenares de miles de millones de dólares, que aparte de las ayudas que han recibido algunos sectores populares identificados con el gobierno, han servido para provocar una incontrolable corrupción, cuyas denuncias no han sido atendidas e investigadas como lo manda la Carta Magna.
El nuevo parlamento que elija del 26 de septiembre, además de legislar y controlar la administración pública, tendrá una labor fundamental, revertir las leyes que han acabado con la descentralización, para complacer al Comandante Chávez, con negativas y graves consecuencias para los pobladores de los estados que representan. Si hubiese necesidad de establecer prioridades, los nuevos diputados deberán atender los intereses de sus estados, por encima de intereses individuales, de grupo o partido político, e incluso de la obediencia al Presidente de la República, aún cuando éste sea presidente del Partido de Gobierno.
Cualquiera que sea el método escogido para seleccionar por consenso o por elecciones primarias a los candidatos de la Alternativa Democrática, por experiencia no muy lejana, es necesario ratificar que lo fundamental es preservar la unidad y presentar candidatos con arraigo en algunos sectores de la sociedad, a cuyos votos se le sumen todos los de los partidos políticos y grupos independientes que forman parte de la mesa unitaria, que además de otorgarle cierta posibilidad cuantitativa, lo acerquen a los sectores llamados ni ni, a los cuales debe convencer de la conveniencia de un cambio en la composición de la Asamblea Nacional.
Y para no lamentarse en el futuro inmediato de los mismos errores que se han cometido en elecciones internas de los partidos políticos, los candidatos deben realizar una campaña promoviendo sus virtudes y objetivos, sin descalificar a los contendientes. En síntesis, deben hacer una campaña democrática, respetuosa, digna de quienes aspiran el voto popular para acabar con el autoritarismo, el personalismo y el populismo entronizado en el gobierno, después de ofrecer lo contrario. Digamos que todos los candidatos son buenos, y que yo voy a votar por aquel que reuniendo las mejores cualidades exigidas, tiene mayores posibilidades de ganar.

EL GOBERNADOR BRICEÑO

A propósito de la disidencia. Juan Páez Ávila El Presidente Chávez y sus políticas centralista y autoritaria están llegando a un límite, que por su ineficacia y arbitrariedad resultan intolerables para muchos venezolanos que lo venían acompañando desde hace 13 años de gobierno, durante los cuales se han producido disidencias importantes, unas más, otras menos, pare reveladoras de que el país no puede continuar por ese camino. La expulsión del Gobernador de Monagas, conocido entre sus amigos como ¨ El Gato Briceño ¨ por negarse a cumplir una orden arbitraria, irracional, de los ministros de Petróleo y del Ambiente, de declarar que el agua del río Guarapiche no estaba contaminada y los monaguenses podían consumirla, cuando a luz pública todavía circulaban trazos de petróleo observables a simple vista en la corriente de dicho río, constituye una demostración de irresponsabilidad del alto gobierno y una conducta plausible y decorosa del Gobernador, que actuó en defensa de la salud de los habitantes de Maturín, cuya mayoría lo eligió en varios procesos comiciales. Y aunque lo anterior es harto conocido, lo traemos a colación porque la decisión del Gobernador Briceño también representa una disidencia importante frente a la política centralista y de tendencia totalitaria que el Presidente de la República ha impuesto al país, con la obligación de que todos sus funcionarios la cumplan sin discusión. Esa disidencia del Gobernador de Monagas es igualmente un reflejo de que en el chavismo existen hombres y mujeres que no están dispuestos a cumplir mandatos políticos de funcionarios que sólo velan por aparecer frente al Jefe del Estado, como incondicionales para tratar de la dar la imagen de que todo marcha a las mil maravillas. El beneplácito con que el pueblo de Monagas recibió la reacción del Gobernador Briceño, con demostraciones de amplio respaldo, y el apoyo que ha recibido de otros disidentes del chavismo como el Gobernador de Lara, Henry Falcón, y sobre todo del reconocimiento y respeto que la Mesa de Unidad y del candidato de la Alternativa Democrática, Henrique Capriles Radonski, le abren el camino a otros potenciales disidentes que por diversas razones se han mantenido silenciosos e incluso temerosos de una posible orfandad política. Los hechos posteriores a su disidencia, que han rodeado al Gobernador de Monagas de la solidaridad de muchos de sus antiguos compañeros de ruta y de la bienvenida que le ha expresado la mayoría de la oposición democrática, son un desmentido evidente a la campaña de una posible retaliación contra todos los chavistas, por parte del gobierno de Capriles Radonski, propalada por algunos corruptos y reos de lesa humanidad que le temen, más que al triunfo de Capriles, a la justicia nacional e internacional. La reacción que se ha generado, de respeto y tolerancia, en los integrantes de la Alternativa Democrática, frente a los disidentes de los últimos tiempos, excepto hombres vinculados al narcotráfico, al terrorismo, como el caso del expresidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, que ha dejado al descubierto altos y asquerosos niveles de corrupción, en los cuales él mismo ha participado, son una demostración que un cambio de gobierno no tendrá como políticas fundamentales un pase de factura contra quienes hayan firmado parte del gobierno de Chávez, y no han cometido delitos de lesa humanidad. Incluso la camarilla militar civil que se ha enriquecido ilícitamente apoyada por Chávez, debe tener el derecho a defenderse de las acusaciones que le han formulado en Venezuela y en el exterior, y responder a la justicia, nacional o internacional. Un Estado Democrático presidido por Henrique Capriles y constituido por la pluralidad de partidos políticos y grupos independientes, que conforman la Mesa de la Unidad, demostrará a los venezolanos y al mundo civilizado que nuestro país puede y debe ser gobernado con apego a la Constitución Nacional y todo el Ordenamiento Jurídico vigente, que exige deberes y garantiza derechos a la ciudadanía.

NI GOLPE NI AUTOGOLPE

Juan Páez Ávila A propósito de la enfermedad de Chávez El misterio que rodea la enfermedad del Presidente de la República, que lo ha obligado a permanecer por casi un centenar de días en La Habana, no sólo ha provocado rumores de todo tipo acerca de su estado de salud, sino que también ha desatado un estado de desesperación en la cúpula militar civil, que ve en la posible muerte física del Jefe del Estado, la muerte política de quienes sin mérito alguno han escalado altas posiciones en el tren gubernamental, nombrados a dedo por el jefe máximo. La posible desaparición de Chávez aterroriza a la cúpula cívico militar por el temor a perder sus prebendas, sobre todo a los más oportunistas y corruptos, quienes se sienten amenazados por las revelaciones de sus compañeros y amigos Whali Mackle y Eladio Aponte Aponte, acusados de narcotraficantes, y que le han suministrado sus nombres a la DEA, por lo que han revelado sus intenciones de intentar un golpe de Estado, para defender sus fechorías y perpetuarse en el poder. Para los golpistas algunos golpes de Estado son buenos y otros son condenables, según sus intereses personales y sus ambiciones de poder. Hugo Chávez no sólo encabezó un golpe de Estado fallido el 4 de febrero de 1992, sino que además ha convertido ese día en un fecha patria para sus partidarios. El cinismo de los chavistas con relación a los golpes de Estado ya es conocido en nuestro país, en el que acusan a todos sus adversarios de enemigos golpistas, mientras desde gobierno ejecutan un autogolpe cada vez que violan la Constitución Bolivariana, porque ya no les sirve para sus planes autoritarios. Sin embargo, los demócratas reafirmamos nuestras convicciones de lucha por la libertad, el bienestar y la paz de nuestras naciones. Es posible que algunos lectores pudieran pensar que es un exabrupto que en la Venezuela de hoy se pueda llamar a establecer un diálogo civilizado, en medio de una crispación política provocada fundamentalmente por el discurso agresivo y procaz del Presidente de la República. Sin embargo, la experiencia política mundial e incluso nacional indica que la democracia, no obstante ser el mejor sistema de relaciones creado por el ser humano para convivir en sociedad, pasa por momentos críticos, conflictivos que la colocan borde del abismo, el camino que ha encontrado hacia el progreso y la libertad ha sido rescatar el entendimiento pacífico. El espejo de la primera y segunda guerras mundiales y de nuestras matanzas fraticidas en el siglo XIX serían suficientes para ilustrar a los más obcecados partidarios de la violencia, de las consecuencias de su brutalidad. Y al contrario también tenemos la reciente lección que ha dado el candidato presidencial Henrique Capriles Radonski con sus luchas por la defensa de la libertad de expresión, enarbolando las banderas de la paz, los partidos políticos y diversos sectores de la sociedad civil, por la unidad nacional. De allí que la conclusión lógica y racional es que la solución de la presente crisis política se alcanzará mediante la lucha democrática, no mediante el golpe de algunos representantes de la extrema derecha, pupilos de Hugo Chávez quienes trataría de profundizar su tendencia totalitaria. La consolidación de la democracia en Venezuela requiere desterrar de la mente de los venezolanos la menor intención o idea de golpe o autogolpe militar o cívico militar, para resolver los graves problemas económicos y sociales que confronta nuestra sociedad. La experiencia no sólo de nuestra pequeña historia, si la contamos a partir de la independencia y constitución como república, o de nuestra larga existencia si nos referimos a la época precolombina y posterior presencia u ocupación del territorio por los españoles con todas sus instituciones –políticas, sociales y económicas- del momento y su prolongado mestizaje con indígenas y africanos, nos enseña que 1a violencia únicamente han servido para destruir la economía creada por nuestros antepasados, profundizar la desigualdad social y hacer más incierto el futuro de libertad, progreso, desarrollo y bienestar de la población. La posible inhabilitación del Presidente debe tener una solución constitucional, se encarga el Vicepresidente o en su defecto el Presidente de la Asamblea Nacional y se realizan las elecciones el 7 de Octubre. Juan Páez Ávila A propósito de la enfermedad de Chávez El misterio que rodea la enfermedad del Presidente de la República, que lo ha obligado a permanecer por casi un centenar de días en La Habana, no sólo ha provocado rumores de todo tipo acerca de su estado de salud, sino que también ha desatado un estado de desesperación en la cúpula militar civil, que ve en la posible muerte física del Jefe del Estado, la muerte política de quienes sin mérito alguno han escalado altas posiciones en el tren gubernamental, nombrados a dedo por el jefe máximo. La posible desaparición de Chávez aterroriza a la cúpula cívico militar por el temor a perder sus prebendas, sobre todo a los más oportunistas y corruptos, quienes se sienten amenazados por las revelaciones de sus compañeros y amigos Whali Mackle y Eladio Aponte Aponte, acusados de narcotraficantes, y que le han suministrado sus nombres a la DEA, por lo que han revelado sus intenciones de intentar un golpe de Estado, para defender sus fechorías y perpetuarse en el poder. Para los golpistas algunos golpes de Estado son buenos y otros son condenables, según sus intereses personales y sus ambiciones de poder. Hugo Chávez no sólo encabezó un golpe de Estado fallido el 4 de febrero de 1992, sino que además ha convertido ese día en un fecha patria para sus partidarios. El cinismo de los chavistas con relación a los golpes de Estado ya es conocido en nuestro país, en el que acusan a todos sus adversarios de enemigos golpistas, mientras desde gobierno ejecutan un autogolpe cada vez que violan la Constitución Bolivariana, porque ya no les sirve para sus planes autoritarios. Sin embargo, los demócratas reafirmamos nuestras convicciones de lucha por la libertad, el bienestar y la paz de nuestras naciones. Es posible que algunos lectores pudieran pensar que es un exabrupto que en la Venezuela de hoy se pueda llamar a establecer un diálogo civilizado, en medio de una crispación política provocada fundamentalmente por el discurso agresivo y procaz del Presidente de la República. Sin embargo, la experiencia política mundial e incluso nacional indica que la democracia, no obstante ser el mejor sistema de relaciones creado por el ser humano para convivir en sociedad, pasa por momentos críticos, conflictivos que la colocan borde del abismo, el camino que ha encontrado hacia el progreso y la libertad ha sido rescatar el entendimiento pacífico. El espejo de la primera y segunda guerras mundiales y de nuestras matanzas fraticidas en el siglo XIX serían suficientes para ilustrar a los más obcecados partidarios de la violencia, de las consecuencias de su brutalidad. Y al contrario también tenemos la reciente lección que ha dado el candidato presidencial Henrique Capriles Radonski con sus luchas por la defensa de la libertad de expresión, enarbolando las banderas de la paz, los partidos políticos y diversos sectores de la sociedad civil, por la unidad nacional. De allí que la conclusión lógica y racional es que la solución de la presente crisis política se alcanzará mediante la lucha democrática, no mediante el golpe de algunos representantes de la extrema derecha, pupilos de Hugo Chávez quienes trataría de profundizar su tendencia totalitaria. La consolidación de la democracia en Venezuela requiere desterrar de la mente de los venezolanos la menor intención o idea de golpe o autogolpe militar o cívico militar, para resolver los graves problemas económicos y sociales que confronta nuestra sociedad. La experiencia no sólo de nuestra pequeña historia, si la contamos a partir de la independencia y constitución como república, o de nuestra larga existencia si nos referimos a la época precolombina y posterior presencia u ocupación del territorio por los españoles con todas sus instituciones –políticas, sociales y económicas- del momento y su prolongado mestizaje con indígenas y africanos, nos enseña que 1a violencia únicamente han servido para destruir la economía creada por nuestros antepasados, profundizar la desigualdad social y hacer más incierto el futuro de libertad, progreso, desarrollo y bienestar de la población. La posible inhabilitación del Presidente debe tener una solución constitucional, se encarga el Vicepresidente o en su defecto el Presidente de la Asamblea Nacional y se realizan las elecciones el 7 de Octubre.

POMPEYO CONTADO POR SI MISMO

Juan Páez Ávila Como testimonio de una vida ejemplar dedicada a luchar por la justicia social y la democracia, Pompeyo Márquez ha escrito una importante autobiografía en la que no sólo recoge su experiencia personal a lo largo décadas de actuación en un mundo de permanente enfrentamiento a gobiernos, unos más otros menos, represivos, tratando de abrirle paso hacia el poder a una política de cambio, en principio hacia el comunismo y posteriormente hacia un socialismo democrático. El libro refleja fielmente algo más, la condición humana de un luchador responsable en la protección y educación de su familia, y la entereza y solidaridad de los muchos amigos y camaradas que lo acompañaron en los momentos más difíciles de su odisea política por cambiar la sociedad venezolana. Al cumplir 90 años Pompeyo Márquez es uno de los pocos venezolanos que por su larga vida y sus virtudes políticas y humanas, se ha convertido en ejemplo para las nuevas generaciones que les ha tocado enfrentar una autocracia militarista que viola la Constitución Nacional vigente y otras leyes fundamentales del país, y está llamada a abrirle caminos al futuro de la nación, en circunstancias muy difíciles, algunas tanto o más graves que tuvo que afrontar este joven nonagenario, con dignidad, convicciones democráticas y coraje cívico. Testigo y actor en primera línea, sobre desde el campo de la oposición, de la historia política contemporánea de nuestro país, Pompeyo registra en su historial los errores propios de la juventud y la inmadurez política, como él mismo lo ha dicho y escrito con la honestidad de quien también ha contribuido al triunfo de la democracia, en momentos críticos como los que atravesó el país durante 10 años de la dictadura de Pérez Jiménez y los 13 de autocracia con tendencia totalitaria que vive hoy protagonizada por Hugo Chávez. Después de duros reveses en el combate contra la dictadura pérezjimenista, fue abanderado de la unidad de todas las fuerzas políticas que luchaban por el rescate de la democracia que condujo a la histórica victoria del 23 de Enero de 1958, con el derrocamiento del dictador. Banderas que ha esgrimido con la fortaleza de un luchador insobornable que conoce la historia nacional y mundial, de las cuales ha extraídos sus mejores lecciones, para auspiciar y defender la política de la Unidad de todos los demócratas venezolanos, incluyendo quienes están todavía en el gobierno, para derrotar en las próximas elecciones del 7 de Julio a Hugo Chávez o a su sucesor. De los 90 años que acaba de cumplir, Pompeyo Márquez ha vivido 76 dedicados al estudio de la realidad política venezolana, al combate por la instauración de un gobierno de justicia social sin exclusiones y a compartir con su familia y sus amigos una extraordinaria experiencia de paternidad responsable y fraternidad humana. En su libro POMPEYO MÁRQUEZ CONTADO POR SÍ MISMO, que ha comenzado a circular, y que yo tendré el honor de presentar en las Fundaciones Gual y España y Espacio Abierto, el martes 15 de Mayo, quedan también plasmadas además de gran parte, sus actuaciones, sus reflexiones fundamentales sobre la historia política contemporánea de nuestro país..Sin ser una obra rigurosamente histórica, porque lo que pidieron sus hijos, para deleite de todos los venezolanos interesados en conocer parte de su vida, fue precisamente que contara su experiencia, que tanto sus descendientes como muchos venezolanos percibíamos de antemano que tendría la trascendencia de un documento para la posteridad. Sin embargo, la agudeza intelectual de Pompeyo le permite analizar, con la brevedad de una autobiografía, el contexto político en que nace durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, la apertura hacia la democracia que, sorpresivamente para muchos, marca el gobierno del General Eleazar López Contreras, Ministro de la Defensa del General Gómez, e Isaías Medina Angarita, quien la profundiza, no obstante ser un General formado en la Escuela Militar fundada por el tirano de La Mulera. Igualmente se pasea por los avances alcanzados durante el Trienio 1945-48, impulsados por Rómulo Betancourt, que culminan con la elección de Rómulo Gallegos, mediante el voto universal, directo y secreto. Capítulo aparte merece su juicio a la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, contra la cual lucha tenazmente. Protagonista de primera fila con el `pseudónimo de Santos Yorme, que con los años lo convierte en una leyenda viviente, que a su vez le permite burlar la persecución de la policía política del régimen dictatorial y ser uno de los grandes artífices de la Unidad de los partidos que luchan en la clandestinidad y personalidades independientes, que conformarán la Junta Patriótica, el instrumento cívico que impulsa el derrocamiento del tirano, con la intervención decisiva de la Fuerzas Armadas Nacionales del momento. Su actuación durante varias décadas de la democracia representativa lo revela, a pesar del grave error de la lucha armada, como uno de los grandes estrategas de la rectificación, de la paz democrática y del fortalecimiento de la libertades públicas, hasta culminar formado parte del Gabinete del II Gobierno del Presidente Rafael Caldera, en cuyo ejercicio pudo demostrar la transparencia, la honestidad y la eficiencia de un hombre para la Historia de Venezuela. Cargado de la energía vital de un joven de 90 años, Pompeyo Márquez redacta la II parte de sus hazañas de combatiente por la libertad y su juicio a la autocracia militarista de Hugo Chávez y su final, que debe producirse el 7 de Octubre, cuando se elija a Henrique Capriles Radonski como el Presidente de la Unidad, la reconciliación de los venezolanos y del progreso de Venezuela, con el voto de Pompeyo y de la mayoría de los demócratas del país.

ABUSO CON LEY DEL TRABAJO

Juan Páez Ávila La importancia de la Ley del Trabajo, considerada por algunos expertos como la segunda después de la Constitución Nacional, no puede ser reformada parcialmente o en su totalidad por una pequeña comisión nombrada por el Presidente de la República, que seguramente ha consultado más a los cubanos que a los venezolanos. La aprobación de la Ley del Trabajo por decreto del Presidente de la República, violando el mandato constitucional que establece que debe ser aprobada por la Asamblea Nacional, constituye uno de los mayores abusos de poder cometidos por el Comandante en Jefe contra la soberanía nacional, y una provocación a los sectores democráticos del país con la finalidad de crear un peligroso desconcierto que los puede inclinar a una reacción violenta y a olvidarse las elecciones del 7 de octubre, en las que el candidato Presidente tiene asegurada una contundente derrota. Todo gobernante de espíritu o tendencia autocrático puede iniciar su gestión con un aparente apego a la legalidad del país que le ha otorgado democráticamente el derecho a ejercer funciones de gobierno, pero en la medida en que considera que puede perder esas facultades, comienza a restringir los derechos de la oposición y generalmente termina persiguiendo a quienes le apoyaron para ascender al poder, si tratan de disentir de algunas de sus decisiones unilaterales. El abuso en el ejercicio del poder va rompiendo las reglas que caracterizan a un régimen democrático, de una forma abrupta y violenta o con aprobación de una legislación especial que le permita gobernar sin impedimento alguno, violando la legislación vigente. Esto fue lo que se operó en los regímenes del socialismo real estalinista y del nazismo alemán. En principio se respetaron ciertas libertades, pero cuando la legislación imperante no le permitía al gobernante tomar las medidas que a su juicio único e inconsulto, creía que debía tomar para “bien del pueblo”, se fue tornando cada vez más autoritario, hasta llegar a la tiranía. La resistencia nacional no contó con apoyo interno, porque fue aplastado por la bota del militarismo, ni respaldo internacional porque las naciones democráticas carecían de una organización multilateral para impedirlo, hasta que se vieron obligadas a intervenir, cuando el abuso del poder traspasó las fronteras y se manifestó en la invasión a los países vecinos. Si los trabajadores y los empresarios venezolanos no han sido consultados y son los factores determinantes a la hora de aplicar una ley que les compete de manera sustancial, la decisión de Higo Chávez de indicarles como deben ser sus relaciones contractuales, ya ha provocado el rechazo contundente a lo largo del país, por lo que es de esperar que habrá protestas una vez que sea promulgada por el Ejecutivo y conocida en su totalidad, porque hasta ahora los reparos se refieren a lo poco que se ha filtrado y al carácter inconstitucional de los mecanismos utilizados para su aprobación. Ya son varias las organizaciones sindicales que se han dirigido a la OIT para señalar las violaciones a la libertad sindical y a la contratación colectiva, que el gobierno de Hugo Chávez ha venido cometiendo con graves perjuicios para los trabajadores y empleados públicos que tienen varios años sin discutir su respectivos contratos, lo cual es un indicador de cuál puede ser la reforma con relación a esos aspectos fundamentales de los derechos conquistados a lo largo de muchos años de luchas reivindicativas dentro y fuera de nuestro país. Y aunque no se conoce en su totalidad el contenido de la Ley del Trabajo que Chávez ha resuelto imponerle a los venezolanos, por el abuso de poder que constituye su aprobación al margen de la Constitución Nacional, la oposición y la disidencia chavista se pueden reencontrar en las protestas de calle que seguramente tendrán que realizar para evitar que se apliquen cláusulas inconstituciones, y además en elecciones del 7 de octubre y propinarle una derrota definitiva al autoritarismo. Un mínimo de reflexión sería suficiente para concluir que resulta imprescindible la unidad de los trabajadores para enfrentar la autocracia, al pensamiento único que tratan de imponer desde Cuba y Miraflores.