miércoles, 23 de mayo de 2012

BENEDICTO XXVI EN CUBA

Juan Páez Ávila La visita de su Santidad el Papa Benedicto XVI a la Cuba de Raúl Castro, ha dado lugar a diferentes lecturas o interpretaciones, todas desde un punto de vista político, debido a las expectativas que se crearon acerca de la posible influencia que podría tener la palabra del máximo representante de la Iglesia Católica, en el rumbo que ha comenzado a darle el actual Jefe del Estado al régimen comunista impuesto a los cubanos desde hace más de 50 años por la voluntad omnímoda y el poder militar que logró acumular en sus manos el Comandante Fidel Castro. Después que el propio Fidel declaró que el comunismo no sirve ni a Cuba, después del derrumbe del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, en cuyo desenlace se le atribuye una determinada influencia espiritual a la visita que hiciera a la Europa de Este, el Papa Juan Pablo II, muchos han pensado que algo parecido podría pasar en la Cuba comunista, después del rotundo fracaso que significa la pobreza que afecta a la mayoría de los cubanos, de la dependencia económica, primero de la Unión Soviética y luego de la Venezuela presidida por Hugo Chávez, por lo que muchos analistas y políticos no se explican cómo se sostiene todavía el gobierno cubano. Sin embargo, pareciera que algunos esperaban y hasta pretendían que Benedicto XVI interviniera abiertamente en la política interna de Cuba y se reuniera con las Damas de Blanco, papel que no corresponde a la Iglesia, por lo que tampoco lo hizo Juan Pablo II en la Europa Comunista. Su mensaje fue, como el de su sucesor, de profundo contenido espiritual, cuya repercusión en la sociedad cubana dependerá más de la fe, la esperanza y la capacidad de lucha de los propios cubanos, por la paz, la reconciliación y la democracia. Cuando su Santidad el Papa Benedicto XVI expresó su convencimiento de que Cuba mira hacia el futuro, no sólo quiso reconocer las reformas que ha introducido Raúl Castro desde que asumió la Jefatura del Estado, sino también estimular a los cubanos a participar y profundizar la lucha por mayores reformas, políticas y sociales, no sólo económicas. El mensaje de la Iglesia Católica debe ser asimilado tanto por los feligreses como por los demócratas cubanos, e incluso latinoamericanos, que creen en los cambios pacíficos y rechazan la violencia. Y aunque no habrá milagros, la fe, la esperanza y la lucha pueden abrir un mejor y próspero futuro a los cubanos.

CENSSURA ILEGAL E INAPLICABLE

Juan Páez Ávila La decisión de un Juez de Control a solicitud la Fiscal General de la República, quien a su vez la recibió del Presidente Chávez, de prohibirle a los medios de comunicación social publicar informaciones, sin pruebas científicas, sobre la contaminación del agua en varias ciudades del país, no sólo es ilegal porque viola la Constitución Nacional Bolivariana, sino absolutamente inaplicable porque los medios tienen y leyeron documentos oficiales, en los que varios técnicos que trabajan para la Administración Pública, después de examinar dichas aguas llegaron a la conclusión de que efectivamente están contaminadas, unas por aguas negras o servidas y otras por petróleo, y por diferentes químicos que le caen a algunas represas que surten ese líquido a ciudades como Valencia, Maracay e incluso Caracas. La decisión judicial parece responder a un interés político del gobierno para tapar uno de los graves problemas que le han explotado en las manos, por falta de mantenimiento y por no consultar los informes que sus propios técnicos han emitido de manera continua y por años. Los verdaderos responsables de este disparate de establecer la censura previa prohibida en la Carta Magna, son sin lugar a dudas los ministros del Ambiente y Petróleo, porque ellos si deberían conocer los informes de los técnicos de sus respectivos Despachos, pero para no aparecer como los culpables de lo que está pasando en las represas existentes, construidas hace varias décadas, en la llamada IV República, y que no han recibido la atención requerida y planteada en los informes técnicos de algunos de sus subalternos, no le informaron al Presidente. Y aunque la protesta por el establecimiento de censura previa a la prensa venezolana, se ha extendido por el mundo democrático, las supuestas sanciones que deberían aplicar los tribunales al servicio del Poder Ejecutivo, no se han producido ni se podrán producir, porque ningún medio ha inventado la noticia de la contaminación de las aguas en el centro del país, al sur del Lago de Maracaibo y en el Estado Monagas, sino que, primero, se limitaron a informar lo que es del conocimiento público, denunciado por ciudadanos afectados por el peligro a contraer enfermedades, y segundo, porque la réplica de esos medios de comunicación resultó fácil y contundente, al leer y publicar, parte de los informes oficiales, es decir, levantados por funcionarios públicos, en los que registran la contaminación. Además de la contaminación de las aguas que se consume en la principales ciudades del país, estamos ante la presencia de un gobierno dirigido por incapaces e irresponsables, desde los más altos niveles de la Administración Pública, que hicieron quedar en ridículo a Hugo Chávez, quien apoyado en sus informes ha pretendido acusar a la oposición y a los medios de comunicación independientes de realizar una campaña desestabilizadora de su gobierno. Al instante cuando Chávez solicitaba a la oposición que presentara algunas pruebas acerca de la contaminación, en la pantalla de Globovisión aparecían los documentos oficiales en los cuales los técnicos de su gobierno registran los componentes químicos contaminantes que posee el agua que consumimos. Varios periódicos han publicado también partes importantes de los informes de los técnicos que trabajan de distintas dependencias gubernamentales, mediante los cuales comunican a sus jefes acerca del estado de contaminación en que se encuentran varias represas de las que se sirven las plantas de tratamiento, según ellos mismos, carentes de mantenimiento y por lo tanto imposibilitadas para eliminar los más peligrosos elementos de contaminación. De allí que esos mismos expertos recomiendan hervir y filtrar el agua que llega a nuestras casas, además de preservar en perfecto estado los tanques de almacenamiento. Frente a un nuevo fracaso con el que se pone en peligro la salud de la población, resultaría catastrófico confiarle 6 años más de la administración pública, que comprende la salud, la educación, la seguridad de las personas y los bienes, la defensa del medio ambiente, a Hugo Chávez y su equipo de incapaces e inútiles vendidos como los salvadores de la patria, y lo que han hecho es hundir más la nación. Han aumentado el déficit de viviendas que ya sobrepasa los 2 millones. Se apresuran en época electoral a decretar la construcción de 350 mil en dos años y apenas han entregado menos de 80, por lo que los refugios siguen repletos de damnificados, vivienda en peores condiciones que las que soportaban en sus ranchos miserables, expuestos a violaciones, robos y asesinatos por las bandas que armaron gobernadores y alcaldes oficialistas, y que ahora no pueden controlar o los utilizan para aterrorizar a la población. Han destruido el país y ahora quieren censurar a los medios de comunicación social para que no informen, lo que dicen sus técnicos y reclaman muchos de sus afectos, desengañados e indignados con el desastre o la catástrofe que les ha caído encima. Por eso abandonan el gobierno, hombres como El Gato Briceño, Gobernador de Monagas, y millones de hombres y mujeres del pueblo que se suman al caudal que apoya a Henrique Capriles Radonski, para que asuma la Presidencia en el próximo período constitucional.

PRIMARIAS EN EL PSUV

Juan Páez Ávila Con la derrota de la mayoría de los actuales diputados del PSUV en la Asamblea Nacional, en las elecciones primarias el domingo 1º de mayo, quedó patente el descontento de la base de ese Partido con la actuación de unos parlamentarios que se han limitado a levantar la mano o a pronunciar un breve discurso para aprobar las leyes enviadas desde Miraflores, con la impronta o el sello de los asesores cubanos Sin testigos en las mesas ni en el Centro de Totalización del CNE, la mayoría de los candidatos electos en lo que para ellos debería ser un ejercicio democrático, las elecciones del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no sólo se redujeron a un 20% de los militantes, sino que no fue posible evitar la intervención de las máximas autoridades de la Administración Pública –según denuncia de algunos militantes que defendían el Reglamento Interno que lo prohibía- sino que también deben admitir los resultados finales que les anuncie la cúpula de un CNE controlado por el Comandante en Jefe, quien tiene la potestad o el poder para seleccionar los candidatos por lista. Cualquiera sean los resultados finales, a muchos militantes y observadores no les quedarán dudas de que el gran elector sigue siendo su Comandante en Jefe, quien utilizará la lupa para garantizarse aquellos candidatos, hayan obtenido o no mayoría en las primarias, que considere leales hasta el final, en un momento en que el gobierno atraviesa serias dificultades, que como la inflación, la inseguridad, la importación de más del 70% de los alimentos que se consumen en el país, que produce empleos en otros países y no en el nuestro, más la incapacidad para poner a producir las empresas estatizadas, la corrupción desenfrenada y la liquidación del aparato productivos nacional, pueden agravarse. De allí que no es una exageración deducir que el descontento se pueda extender también a sectores de la militancia y dirigencia del PSUV a escala nacional, que puedan sentirse discriminados y sobre todo burlados al ser sustituidos por los amigos más cercanos del Presidente, como sucedió con el superministro Diosdado Cabello, que quedó como suplente en las elecciones para dirección del partido, y posteriormente fue colocado como Vicepresidente por el Comandante en Jefe. Pero tal vez lo más grave –para el hiperlíder- que puede sobrevenirle en los próximos meses, sea la mayor desconfianza de los militantes del PSUV, acerca de la capacidad del gobierno para superar la crisis económica y social, no obstante los altos precios del petróleo, que puede generar una crisis política, por el aumento de las deserciones, muchas de las cuales irían al PPT, pero otras podrían coger las calles para protestar por el incumplimiento de las promesas y hasta del Reglamento Interno para las primarias. Otros callarán y se retirarán a sus casas a disfrutar los dividendos que hayan podido obtener del tráfico del influencia, de un negociado conocido por el Comandante en Jefe, cuyos expedientes ocupan un lugar adecuado, en Miraflores, para utilizarlos también en el momento adecuado, si a alguno se le ocurre saltar la talanquera. Listos los contendores de ambos bandos, el gobierno y la alternativa democrática, nos acercamos a un combate desigual por el ventajismo de los candidatos del oficialismo, aunque con plomo en el ala, buscando la representación del gobierno y no del pueblo soberano, frente a unos candidatos que buscan un alternativa democrática para frenar la tendencia autoritaria de Hugo Chávez, e impedir que en el país se instaure una dictadura. Si la opinión de los electores expresada hoy en las últimas encuestas, se mantiene en los próximos meses, asistiremos a la primera gran derrota del proyecto totalitario de Chávez, el 26 de septiembre.

domingo, 12 de diciembre de 2010

VARGAS LLOSA

LITERATURA Y POLÍTICA
Juan Páez Ávila

Desde que se publicaron los primeros textos literarios y a través de todo el tiempo transcurrido hasta nuestros días, la literatura y la política han desarrollado vasos comunicantes,
algunas veces directos, aunque la mayor parte han estado relacionados de una manera sugerida. Incluso algunos regímenes han tratado de utilizar la literatura como instrumento para fines ideológicos, frente a lo cual se han rebelado los más auténticos y trascendentes creadores del arte literario, sin dejar de escribir sobre política, pero colocando cada actividad en el lugar que le corresponde.
El Premio Nobel de Literatura 2010 otorgado a Mario Vargas Llosa ha llenado regocijo no sólo al autor de La Ciudad y los Perros, La Casa Verde, La Guerra del Fin del Mundo y La Fiesta del Chivo, entre decenas de novelas, cuentos, ensayos, obras de teatro y una excepcional labor periodística, sino también a sus lectores en el mundo de la literatura y en particular a los amantes y luchadores por la libertad y la democracia.
El autor lo merecía y seguramente lo esperaba desde hace algunos años, por la titánica y sólida labor literaria traducida a diferentes idiomas, reconocida por críticos y disfrutada por millones de lectores en el mundo. Exitoso en su país desde sus primeras publicaciones, fue proyectado a Latinoamérica y al universo de las letras al ganar el Premio de Novela Rómulo Gallegos en 1967 cuando apenas frisaba los 30 años de edad. Defensor de la Revolución Cubana y de todos los movimientos políticos que anunciaban un cambio social y un progreso económico para bien de los pueblos subdesarrollados, rompió con Fidel Castro cuando trató de imponer el realismo socialista, detuvieron al poeta Padilla y lo obligaron a confesar en público que su obra merecía la censura de la revolución porque no defendía al régimen existente. Desde esos tiempos Vargas Llosa se convirtió en un crítico de todas las dictaduras políticas, de izquierda o de derecha, que en nombre del futuro de los oprimidos cercenan las libertades públicas.
Pero ha sido su obra literaria la que lo ha revestido de prestigio y de gloria en diversas latitudes hasta donde han llegado sus magistrales novelas y ensayos. Declarado en diversas ocasiones partidario del realismo literario, ha creado una nueva realidad que si bien refleja algunos aspectos del mundo real objeto de su observación directa o documentada, le ha permitido ganarse el respeto y la admiración de quienes privilegian la estética, la recreación de la realidad del entorno humano y la invención de una obra de ficción extraordinaria.
Según su propia visión de la literatura, su obra es una gran mentira que transmite los efectos de las más grandes verdades de la sociedad contemporánea, el rostro oculto de la realidad que percibimos, que sólo la novela puede decir y transferir a los lectores, y el novelista puede auscultar con su imaginación. Otras verdades y en algunas oportunidades las mismas que encierran sus ficciones y mentiras literarias, las ha expresado directamente a través de su labor periodística, con tanta vehemencia y pasión como la que transmiten sus grandes obras narrativas. Su labor literaria está perfectamente delimitada de la periodística, las une su prosa magistral, el estilo directo y sus geniales sugerencias.
Finalmente, el Premio Nobel consagra a un escritor ya consagrado. La obra de Vargas Llosa, antes del Nobel, ya formaba parte de la literatura universal, ubicada en un contexto global había trascendido fronteras, convertida en una verdadera escuela para sus lectores y seguidores. Después del más resonante Premio, miles o millones han comenzado a releerlo, otro tanto, más difícil de cuantificar, tendrán la oportunidad de descubrir a uno de los más grandes escritores de nuestro tiempo.

PROTESTAS INCONTENIBLES

Juan Páez Ávila

Los efectos aterrorizadores del discurso de Hugo Chávez, que mantenía paralizados a los empleados públicos, que por casi una década dejaron de reclamar sus derechos laborales constitucionales, han pasado a la vieja historia. Cada día, cada mes que transcurre sin poder cubrir la cesta alimentaria y menos la básica, empleados y obreros de casi todas las dependencias oficiales protestan a las puertas de diferentes despachos, por la falta de contratación colectiva, de aumentos proporcionales a la inflación y en general porque ya no soportan la larga espera de la llegada del hombre nuevo, sin necesidades perentorias, sin la miseria humana, que les venía ofreciendo el Presidente en sus peroratas dominicales.
Las protestas pacíficas de los trabajadores de la Administración Pública han crecido y se han radicalizado en los últimos años, y en particular en el primer semestre del 2010 cuando han sido contabilizadas por PROVEA cerca de 1400 manifestaciones en las calles de las principales ciudades del país y frente a los ministerios, institutos autónomos, gobernaciones y alcaldías, como consecuencia de las difíciles condiciones de vida que atraviesan, por la no cancelación de los sueldos y salarios, las prestaciones sociales y sus intereses y los aumentos decretados por el Presidente el 1º. De Mayo de cada año, y aumento de la inflación.
En la mayoría de los casos tienen varios años sin contratación colectiva, porque el Presidente de la República y sus voceros principales han expresado que en el socialismo el gobierno es del pueblo, de los trabajadores, cuyos sindicatos han sido sustituidos por organismos paralelos que responden a los intereses de la cúpula gubernamental, a una política de Estado, que actúa como patrono, y no como representante de esos trabajadores. Y cuando los sindicatos vigentes desde la llamada IV República logran firmar un contrato, como sucedió en PDVSA, las cláusulas fundamentales no las cumple el Ministro que representa al Jefe del Gobierno.
Y como el alto costo de la vida se hace sentir en los hogares de los trabajadores, que en principio apoyaron al Presidente y creyeron en sus promesas en cuanto a que tendrían una mayor participación y jugarían un rol protagónico, en la medida en que el Comandante Presidente decreta e impone los límites de los sueldos y salario, sin la participación de los asalariados, lenta pero paulatinamente se han producido reclamos y protestas frente a los despachos oficiales o contra la burocracia gubernamental nombrada para dirigir las principales empresas de la nación, como sucede en Guayana.
Al incumplimiento del mandato constitucional de tener más participación y protagonismo en las decisiones básicas de la Administración Pública, se ha sumado el deterioro de los servicios públicos, que generalmente utilizan las clases populares y media de la sociedad, que ha aumentado el descontento y la irritación de los usuarios y provocado la represión por parte del gobierno, tal como sucedió con quienes fueron atropellados y detenidos en una Estación de Catia, barriada popular por excelencia y otrora bastión del apoyo al Presidente.
Por ese camino la derrota de Chávez no la puede evitar el 2012, ni con las amenazas contra los parlamentarios recién electos, de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), hoy más amplia y afianzada en el sentimiento y la conciencia de la mayoría de los venezolanos, dispuestos a continuar en la calle al lado de los sectores populares y medios en defensa de sus derechos constitucionales. Y aunque el miedo exista, la voluntad y la decisión de los ciudadanos para rescatar la democracia, en donde impere la reconciliación nacional, el respeto a la propiedad privada y a los derechos humanos, supera todos los obstáculos.
El fracaso de la administración pública en manos de Hugo Chávez y su gabinete de incapaces, que siguen creyendo en la dogmática marxista-leninista para crear un sociedad sin clases sociales, destruyendo el aparato productivo, sin crear una sola empresa que genere empleo y riqueza, lo que ha reproducido es la represión gubernamental contra un pueblo que protesta en búsqueda de un mejor nivel de vida. Y si bien es cierto que engañaron a más de la mitad de la población que votó en varias oportunidades a favor de Chávez y su revolución, diez años después la decepción los ha llevado a perder el miedo y no sólo a protestar por mejores sueldos y salarios, sino también por recuperar la democracia, como el mejor sistema de gobierno y de vida creado por el ser humano. Y en esa dirección marchamos hacia las elecciones en el 2012.
Juan Páez Ávila

Los efectos aterrorizadores del discurso de Hugo Chávez, que mantenía paralizados a los empleados públicos, que por casi una década dejaron de reclamar sus derechos laborales constitucionales, han pasado a la vieja historia. Cada día, cada mes que transcurre sin poder cubrir la cesta alimentaria y menos la básica, empleados y obreros de casi todas las dependencias oficiales protestan a las puertas de diferentes despachos, por la falta de contratación colectiva, de aumentos proporcionales a la inflación y en general porque ya no soportan la larga espera de la llegada del hombre nuevo, sin necesidades perentorias, sin la miseria humana, que les venía ofreciendo el Presidente en sus peroratas dominicales.
Las protestas pacíficas de los trabajadores de la Administración Pública han crecido y se han radicalizado en los últimos años, y en particular en el primer semestre del 2010 cuando han sido contabilizadas por PROVEA cerca de 1400 manifestaciones en las calles de las principales ciudades del país y frente a los ministerios, institutos autónomos, gobernaciones y alcaldías, como consecuencia de las difíciles condiciones de vida que atraviesan, por la no cancelación de los sueldos y salarios, las prestaciones sociales y sus intereses y los aumentos decretados por el Presidente el 1º. De Mayo de cada año, y aumento de la inflación.
En la mayoría de los casos tienen varios años sin contratación colectiva, porque el Presidente de la República y sus voceros principales han expresado que en el socialismo el gobierno es del pueblo, de los trabajadores, cuyos sindicatos han sido sustituidos por organismos paralelos que responden a los intereses de la cúpula gubernamental, a una política de Estado, que actúa como patrono, y no como representante de esos trabajadores. Y cuando los sindicatos vigentes desde la llamada IV República logran firmar un contrato, como sucedió en PDVSA, las cláusulas fundamentales no las cumple el Ministro que representa al Jefe del Gobierno.
Y como el alto costo de la vida se hace sentir en los hogares de los trabajadores, que en principio apoyaron al Presidente y creyeron en sus promesas en cuanto a que tendrían una mayor participación y jugarían un rol protagónico, en la medida en que el Comandante Presidente decreta e impone los límites de los sueldos y salario, sin la participación de los asalariados, lenta pero paulatinamente se han producido reclamos y protestas frente a los despachos oficiales o contra la burocracia gubernamental nombrada para dirigir las principales empresas de la nación, como sucede en Guayana.
Al incumplimiento del mandato constitucional de tener más participación y protagonismo en las decisiones básicas de la Administración Pública, se ha sumado el deterioro de los servicios públicos, que generalmente utilizan las clases populares y media de la sociedad, que ha aumentado el descontento y la irritación de los usuarios y provocado la represión por parte del gobierno, tal como sucedió con quienes fueron atropellados y detenidos en una Estación de Catia, barriada popular por excelencia y otrora bastión del apoyo al Presidente.
Por ese camino la derrota de Chávez no la puede evitar el 2012, ni con las amenazas contra los parlamentarios recién electos, de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), hoy más amplia y afianzada en el sentimiento y la conciencia de la mayoría de los venezolanos, dispuestos a continuar en la calle al lado de los sectores populares y medios en defensa de sus derechos constitucionales. Y aunque el miedo exista, la voluntad y la decisión de los ciudadanos para rescatar la democracia, en donde impere la reconciliación nacional, el respeto a la propiedad privada y a los derechos humanos, supera todos los obstáculos.
El fracaso de la administración pública en manos de Hugo Chávez y su gabinete de incapaces, que siguen creyendo en la dogmática marxista-leninista para crear un sociedad sin clases sociales, destruyendo el aparato productivo, sin crear una sola empresa que genere empleo y riqueza, lo que ha reproducido es la represión gubernamental contra un pueblo que protesta en búsqueda de un mejor nivel de vida. Y si bien es cierto que engañaron a más de la mitad de la población que votó en varias oportunidades a favor de Chávez y su revolución, diez años después la decepción los ha llevado a perder el miedo y no sólo a protestar por mejores sueldos y salarios, sino también por recuperar la democracia, como el mejor sistema de gobierno y de vida creado por el ser humano. Y en esa dirección marchamos hacia las elecciones en el 2012.

EVELING TREJO ALCALDESA

Juan Páez Ávila

En la democracia universal, la mujer ha venido demostrando que puede tener una participación exitosa, si logra alcanzar ciertos niveles de preparación para el ejercicio de la política y asume con vocación firme la lucha social como un mecanismo de consolidación de los regímenes de libertades, que el ser humano considera como la vía más apropiada para producir algunos cambios políticos y económicos que conviertan en realidad la esperanzas de millones de personas que buscan cómo salir del atraso y la orfandad.
El triunfo de Eveling Trejo en las pasadas elecciones para la Alcaldía de Maracaibo no sólo significa la derrota del Presidente Hugo Chávez en la segunda ciudad de Venezuela, sino también el ascenso al poder de una mujer valiente y estudiosa, trabajadora y con vocación política, que si bien hereda en parte el prestigio de su marido, Manuel Rosales, exiliado en Perú, ha demostrado que camina con sus propios pies por todo el Estado Zulia y piensa con cabeza propia.
Conocida a escala nacional después que su esposo, amenazado por el Presidente de la República de llevarlo a la cárcel, antes de que algún tribunal se pronunciara sobre los supuestos delitos de los que le acusaba, Eveling Trejo enfrentó con coraje y decisión el difícil momento político que vivía su cónyuge, y dio a conocer sus ideas, su pensamiento, acerca de la política venezolana. Esposa digna y luchadora social presente en el escenario político se ganó la simpatía de muchos zulianos y venezolanos, y la animadversión de los perseguidores de Manuel Rosales. Desde el mismo momento en que se le vio y oyó en los medios de comunicación social asumir la defensa de su marido y expresar sus conceptos en torno a la justicia y a la democracia en general, comenzó a ser considerada como una posible sustituta del Alcalde en el exilio.
Pero si todo lo dicho justifica que el pueblo zuliano la haya electo por mayoría Alcaldesa de Maracaibo, no es menos relevante su extraordinario ejemplo del rol que la mujer venezolana ha jugado y debe seguir jugando en la historia política contemporánea de nuestro país. Ganar en primera instancia unas elecciones primarias y recibir luego el apoyo de decenas de partidos políticos y organizaciones independientes, para finalizar victoriosa con el sufragio de los zulianos, tiene que vincularse también a su talento y a su discurso democrático, a su vinculación con la sociedad zuliana y a la credibilidad de su palabra.
Si algo caracteriza a los electores de las principales ciudades del país, es su conciencia democrática, su rechazo a la demagogia, la conformación de una cultura política, que si bien puede ser manipulable en un momento circunstancial, en muy poco tiempo descubren y rechazan el falso discurso y los candidatos que atienden en primer lugar a sus intereses personalistas y de cogollos oportunistas y corruptos. De allí algunas de las razones que llevaron a los habitantes de Maracaibo a elegir Alcaldesa a Eveling Trejo.
Su elección podría significar también un estímulo a la mujer venezolana a incorporarse a la lucha política, en un momento difícil que atraviesa el país, por la unidad de los venezolanos con espíritu de reconciliación nacional, para superar el clima de odio y venganza que ha sembrado Hugo Chávez desde el poder. La decisión de miles de mujeres que en los barrios de las principales ciudades del país, han demostrado para combatir por sus derechos sociales, requiere ser complementado con la participación de centenares o miles de mujeres que han alcanzado un alto nivel de educación y cultura políticas. Eveling Trejo señala un camino que exige sensibilidad social, voluntad inquebrantable para enfrentar las dificultades que toda mujer, incluso los hombres, pueden encontrar en la batalla por la vida, por la política democrática, pacífica y electoral, requeridas para derrotar a un gobierno de tendencia autoritaria que pretende imponernos un comunismo a la cubana, rechazado por más del 80% de los venezolanos, que incluso en palabras de Fidel Castro no le sirve ni a los cubanos, y que su hermano Raúl, en funciones de Presidente de Cuba, trata de modificar, si no de abolir paulatinamente.
Finalmente, creo que es muy importante señalar que Eveling Trejo ha asumido la Alcaldía de Maracaibo como una responsabilidad ciudadana, sin el menor asomo de espíritu de retaliación, a pesar de que su marido permanece en el exilio víctima de la persecución política ordenada por Hugo Chávez. Esa conducta, unida a la expresada también por el Gobernador Pablo Pérez, en el sentido de demostrar que la política es una actividad del ser humano destinada a construir una nación democrática, puede ser un indicador de que el Zulia y los zulianos, como la mayoría de los venezolanos unidos por la defensa de la democracia, no se han dejado arrastrar a los niveles subalternos de la vulgaridad política y el personalismo autocrático promovido por el lenguaje del Comandante Chávez y ejecutado por algunos oportunistas y sus incondicionales seguidores.

DOMINGO F MAZA ZAVALA

Juan Páez Ávila

En la historia política de Venezuela del siglo XX y lo que ha transcurrido del XXI se han destacado algunas personalidades en el mundo del pensamiento político y económico, que han dejado un legado de excepcional importancia tanto por la seriedad y profundidad de sus ideas como de su conducta intachable, que al desaparecer físicamente el país, sin distingo de parcialidades políticas, inevitablemente le expresa su reconocimiento, a unos más temprano que otros, pero ya forma parte de la esencia humana del venezolano pensante.
La muerte del Dr. Domingo F. Maza Zavala constituye desde luego un acontecimiento doloroso para su familia, y la pérdida de una de las inteligencias más brillantes de Venezuela y América Latina, un maestro y guía de múltiples generaciones de economistas que se formaron bajo su dirección y sabiduría. Para el presente y futuro de nuestro país ha desaparecido un baluarte del análisis e interpretación de la realidad económica y política que con mayor credibilidad y conocimiento, trazaba lineamientos fundamentales acerca del difícil momento que en esos aspectos ha atravesado la nación.
Profesor titular y ex –Decano de la Facultad de Economía y Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela dejó una marcada e inolvidable huella de la sencillez que los sabios de la Academia generan y transmiten, no sólo a sus alumnos sino también a quienes no lo fueron pero le oyeron en múltiples conferencias y supieron de su don de gente y de su inagotable y actualizado dominio de los problemas económicos venezolanos y mundiales.
Desde sus primeras obras en las que recogió numerosos artículos y reflexiones sobre Las Paradojas Venezolanas hasta sus últimos publicados en Nueva Economía, en periódicos y revistas nacionales y extranjeras, conservó en sus profundos juicios acerca de la globalización de la economía, una inteligible prosa de maestro también del idioma castellano.
Sus libros, que se cuentan por decenas, y sus artículos por miles reflejan parte de su quehacer intelectual, que se consultará por mucho tiempo, pero también su voz, su palabra en el aula y en el Parlamento, del que fue diputado por dos períodos, formarán parte de un patrimonio cultural de la economía y la política sin precedentes o con muy pocos, que debería servir de ejemplo a las nuevas generaciones de economistas y políticos que aspiran dirigir el país.
Hasta en la función ejecutiva que le tocó desempañar por varios años como Director del Banco Central, en momentos difíciles para la institución, según el juicio de algunos economistas que le conocen y observaron sus pasos, supo mantener la ponderación de sus opiniones y hacer valer la independencia de su concepto sobre el papel que debía desempeñar en la vida económica de la nación.
En síntesis, el científico social, su obra y su conducta ciudadana identificados con lo valores del intelecto y de la ética, que las naciones exigen a sus paradigmas para transitar los caminos del desarrollo, estuvieron presentes en la vida del Dr. Maza Zavala
Finalmente, considero que hay que destacar que su formación económica y su magisterio académico estuvieron siempre acompañados de una firme e invariable concepción democrática de la vida del país, lo que lo identificó en sus luchas políticas, desde el escenario en que se movía y que le era conocido y adecuado del periodismo y el ensayo, como un militante de las causas por el progreso de Venezuela y el bienestar de su población. De allí lo perdurable e histórico de su ciudadanía ejemplar.