jueves, 11 de febrero de 2010

NI EL HUMOR SE SALVA

Ni el humor se salva
por Juan Páez Avila
viernes, 5 febrero 2010
________________________________________



Cuando el gobierno arremetió por primera vez contra Laureano y TalCual, escribimos lo siguiente:
La desproporcionada multa impuesta por una jueza del Estado a Lara a Laureano Márquez y a TalCual en la persona de su Director Teodoro Petkoff, es otra demostración de que el régimen del Presidente Chávez ha montado todos los instrumentos necesarios, en cada uno de los Poderes Públicos, para poner en funcionamiento lo que el escritor Mario Vargas Llosa llamó la Dictadura Perfecta, al referirse a los controles que ejercía el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la política mexicana.
Después del cierre de RCTV Internacional y el juicio abierto al periodista Miguel Ángel Rodríguez, cuando su programa La Entrevista, y la televisora en general, habían alcanzado una extraordinaria audiencia en la población venezolana, el gobierno amenaza con enjuiciar al humorista Laureano Márquez, coeditorialista del diario TalCual que dirige Teodoro Petkoff y que se ha convertido en la conciencia política de importantes sectores democráticos del país, podríamos estar presenciando el avance del régimen no sólo hacia una hegemonía comunicacional, sino también hacia una política de terror contra los medios de comunicación social y los periodistas.
De allí que la amenaza es contra la libertad de expresión, de información y de empresa, violando flagrantemente los derechos constitucionales de la libertad de los venezolanos a expresar y transmitir libremente sus opiniones informaciones de interés público sin previa censura y por los medios que considere conveniente; y el de la propiedad privada garantizada a todo venezolano que quiera crear una empresa, en este caso periodística.
Y aunque gobierno ha ordenado a la Asamblea Nacional aprobar leyes que violan diversos artículos de la Constitución Nacional vigente desde 1999, con la finalidad de tratar de imponer un proyecto socialista llamado del siglo XXI, pero que en lo que va de su aplicación es el mismo socialismo fracasado en la Unión Soviética, hasta hoy había permitido cierto margen de libertad para discutir y disentir de dicha política. Pero con el cierre de RCTV Internacional y la amenaza que se cierne contra TalCual, que de materializarse mediante la orden a uno de los jueces nombrados a dedo por el Presidente, para cumplir los fines de una política represiva con apariencia de legalidad, no puede dejar dudas de que el gobierno se enrumba a callar toda voz discrepante y a imponer un pensamiento único.
Sin embargo, la decisión podría ser tardía, además de constituir un grave error, porque tendrá que enfrentar la protesta no sólo de los estudiantes, sino también de una sociedad con mayor conciencia democrática, dispuesta a defender sus derechos constitucionales, y en este caso con respaldo de la comunidad democrática internacional, que en gran parte ya ha abandonado al Comandante Chávez, y que servirá de presión para obligarlo a retroceder o enfrentar un peligroso aislamiento internacional.
De la `primera arremetida agregamos lo siguiente:
El Presidente de la República ordena o insinúa que una crítica determinada, así sea la más inocua posible como el editorial que escribió Laureano Márquez, expresado a través de una carta cargada de humor y hasta de afecto que dirigió a la hija menor del Comandante en Jefe, no le gusta, inmediatamente hay un juez, un fiscal, un contralor y hasta un jefe del SENIAT, que promueve una acusación administrativa o penal contra “el impertinente” que se ha atrevido a censurar al Jefe del Estado, así sea mediante el humor, directa o indirectamente.
En el caso de Laureano Márquez y TalCual, el Presidente se sintió “ofendido” y expresó en su otrora programa dominical que “no respetan ni a los niños”.lo que se convirtió en una orden para cualquier juez nombrado a dedo por él a través del Poder correspondiente, y a las pocas horas una jueza de menores del Estado Lara abrió un juicio contra el humorista y el director de Tal Cual, para luego imponer una multa impagable con los modestos recursos económicos de ambos. Por tales razones es justa la decisión de los afectados de apelar al pueblo democrático para cancelar la multa y poder continuar funcionando como un periódico independiente y crítico, en ejercicio de un derecho constitucional.
Y como no hubo censura de prensa ni represión policial, el Presidente de la República le dice al mundo entero y en particular a la Organización de Estados Americanos (OEA) y ahora a MERCOSUR, que tienen normas que obligan al respeto y defensa de la democracia para poder pertenecer a los mismos: Aquí hay libertades plenas y los Poderes Públicos funcionan perfecta e independientemente uno del otro. Pero en el fondo lo que hay es una política de Estado para amedrentar a algunos opositores y para callar a otros. Para los demócratas y para bien de la democracia Tal Cual no debe callar. Tampoco Laureano con su humor inteligente e inofensivo.
Este acto contra el humorismo de Laureano Márquez y la responsabilidad del director de TalCual, es una manifestación evidente de una política de Estado contra la libertad de expresión y de empresa periodística. Criticar al Presidente Chávez, así sea indirectamente a través de su entorno familiar ha sido y será sancionado por los funcionarios más obsecuentes, que buscan congraciarse con el jefe único del Partido Socialista Unido, para su estabilidad o ascenso en cualquiera de los Poderes Públicos.
La solidaridad con Laureano Márquez y Tal Cual, así como con cualquier otro periodista y/o medio de comunicación amenazado o sancionado, forma parte de la defensa de la libertad, que los venezolanos democráticos debemos asumir como defensa de la Venezuela democrática.

EL NUEVO PARLAMENTO

Juan Páez Ávila

Para frenar la tendencia autoritaria del Presidente de la República, que ha creado una relación de dependencia de los demás Poderes Públicos, de su voluntad de jefe único e indiscutible, los venezolanos tenemos que elegir una mayoría de parlamentarios o una cantidad que obligue al oficialismo a cumplir las funciones de legislar y controlar la administración que le establece la Constitución Nacional vigente desde 1999, y a acabar con el cumplimiento irrestricto del mandato del Comandante para que aprueben las leyes que envía desde Miraflores.
Y aunque en la mayoría de los casos algunos diputados actuales expresan su adhesión y solidaridad con su jefe político y militar, convencidos de que deben aprobar los instrumentos legales para tratar de establecer el socialismo del siglo XXI, igual que hace algunos años les ordenaba legislar para consolidar el régimen apoyado en los postulados del Árbol de las Tres Raíces, otros diputados piensan que lo grave es que no se legisló para mejorar el sistema eléctrico nacional y evitar los apagones que han puesto en terapia intensiva a los ministros responsables, que ni con ayuda de los cubanos podrán salir del foso en pocos años.
El próximo parlamento tiene que legislar para contribuir a resolver los problemas económicos y sociales que hoy gravitan contra la seguridad de las personas, la falta de agua y vivienda, porque en ningún momento este parlamento ha dado demostraciones de intentar controlar la administración pública, el gasto y la inversión de centenares de miles de millones de dólares, que aparte de las ayudas que han recibido algunos sectores populares identificados con el gobierno, han servido para provocar una incontrolable corrupción, cuyas denuncias no han sido atendidas e investigadas como lo manda la Carta Magna.
El nuevo parlamento que elija del 26 de septiembre, además de legislar y controlar la administración pública, tendrá una labor fundamental, revertir las leyes que han acabado con la descentralización, para complacer al Comandante Chávez, con negativas y graves consecuencias para los pobladores de los estados que representan. Si hubiese necesidad de establecer prioridades, los nuevos diputados deberán atender los intereses de sus estados, por encima de intereses individuales, de grupo o partido político, e incluso de la obediencia al Presidente de la República, aún cuando éste sea presidente del Partido de Gobierno.
Cualquiera que sea el método escogido para seleccionar por consenso o por elecciones primarias a los candidatos de la Alternativa Democrática, por experiencia no muy lejana, es necesario ratificar que lo fundamental es preservar la unidad y presentar candidatos con arraigo en algunos sectores de la sociedad, a cuyos votos se le sumen todos los de los partidos políticos y grupos independientes que forman parte de la mesa unitaria, que además de otorgarle cierta posibilidad cuantitativa, lo acerquen a los sectores llamados ni ni, a los cuales debe convencer de la conveniencia de un cambio en la composición de la Asamblea Nacional.
Y para no lamentarse en el futuro inmediato de los mismos errores que se han cometido en elecciones internas de los partidos políticos, los candidatos deben realizar una campaña promoviendo sus virtudes y objetivos, sin descalificar a los contendientes. En síntesis, deben hacer una campaña democrática, respetuosa, digna de quienes aspiran el voto popular para acabar con el autoritarismo, el personalismo y el populismo entronizado en el gobierno, después de ofrecer lo contrario. Digamos que todos los candidatos son buenos, y que yo voy a votar por aquel que reuniendo las mejores cualidades exigidas, tiene mayores posibilidades de ganar.

jueves, 10 de diciembre de 2009

URUGUAY Y HONDURAS

Juan Páez Ávila

En el mundo occidental todas las manifestaciones de cambio político, social y económico parece encontrar como la vía fundamental y exclusiva de solución, la pacífica y electoral, con todo y las manipulaciones ventajistas y fraudulentas que algunos aspirantes a dictadores introducen y practican en los procesos electorales. De cada elección se extrae una experiencia y la alternativa democrática emerge con más fuerza y convicción entre los electores y la ciudadanía en general.
Los resultados electorales conocidos extraoficialmente de los comicios del domingo realizados en Uruguay y Honduras, apuntan hacia la consolidación de la democracia representativa en Latinoamérica, porque tanto José Pepe Mujica, como Porfirio Pepe Lobo, proclamados presidentes electos de ambos países, han llamado a la unidad de uruguayos y hondureños, a la formación de gobiernos que representen a toda la sociedad de dichos países, como mecanismo o fórmula política para superar las dificultades económicas y sociales del primero, y políticas, económicas y sociales del segundo.
Y aunque la situación más difícil es, sin duda alguna, la de Honduras, no sólo por el desconocimiento de las elecciones y sus resultados por parte del ex –Presidente Zelaya, refugiado en la Embajada de Brasil, sino también porque Zelaya todavía recibe apoyo de algunos presidentes como Hugo Chávez, Lula Da Silva y Tabaré Vásquez, y sobre todo por la inmensa pobreza que agobia a ese pequeño país, que depende de la ayuda internacional. El Presidente electo de Honduras tiene que superar la crisis que hereda después de ser derrocado de la Presidencia de República, Manuel Zelaya, quien en principio recibió respaldo de la OEA y de la ONU, pero que ante el hecho cumplido de las elecciones ha quedado profundamente debilitado y sometido a un juicio por el Tribunal Supremo de su país, acusado de diversos actos de corrupción e incluso de traición a la Patria.
El camino más expedito hacia la consolidación de la democracia en su país lo tiene el Presidente electo de Uruguay, quien además de llamar a su contendor a formar gobierno, ha manifestado que se inspirará o guiará por el ejemplo de Lula para alcanzar el progreso y bienestar de su pueblo, y no por el socialismo del siglo XXI de Chávez, a quien lo señala como creador de una gran burocracia y de ningún socialismo.
Si el Presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, logra superar la crisis política que debe enfrentar en los próximos días, con el apoyo ya expresado de los Estados Unidos, Costa Rica, Panamá y Perú, y el muy posible respaldo de países como México, Colombia y la Unión Europea, avanzará la democracia en América Latina, y el gran derrotado será Hugo Chávez y su Proyecto Político de la Asociación Bolivariana de las Américas ALBA. El freno al proyecto chavista de ganar las elecciones para desde el poder aplicar la política de un pensamiento único, mediante la represión y la utilización de los dineros públicos para comprar adhesiones y conciencias, surgió en un pequeño país, como Honduras, donde el Poder Judicial y el Legislativo impidieron que Manuel Zelaya, desde la Presidencia de la República violara la Constitución Nacional para imponer su reelección.
Una vez descubierto los objetivos del proyecto de Socialismo del siglo XXI, de utilizar el sistema democrático para ascender al poder por elecciones, y luego destruir las instituciones de esa democracia, Hugo Chávez camina hacia la derrota, tanto en lo interno en Venezuela, como en la América Latina, porque donde pudo avanzar, además de imponer la violación de los Derechos Humanos, ha resultado un rotundo fracaso al aumentar la inseguridad, el desempleo y la destrucción del aparato productivo de la economía nacional de esos cada día países más pobres, cuyos gobernantes parece que no se han enterado de la caída del Muro de Berlín y del desplome del socialismo estatista en la Unión Soviética y en Europa del Este..

CORRUPCIÓN Y COMPLICIDAD

Juan Páez Ávila

A través de nuestra historia republicana e incluso de América Latina y del mundo, la corrupción administrativa que permite el enriquecimiento ilícito de algún empresario o favorito del gobierno, siempre ha tenido en las altas esferas gubernamentales la complicidad de algún funcionario con capacidad de decisión para disponer de los dineros públicos.
Con la utilización y apropiación de los dineros de la nación, que son de los venezolanos, un grupo de favoritos del gobierno y testaferros de algunos altos funcionarios de la administración del Presidente Chávez, amasaron una gigantesca fortuna en los últimos 5 ó 6 años, que aunque fue denunciada por el diputado Ismael García ante la Fiscalía General de la República a principios del presente año, no fue investigada, ha sido corroborada por el Jefe del Estado, después de recibir un informe de la inteligencia cubana, G2, que actúa en nuestro país por instrucciones del propio Hugo Chávez.
Y aunque la acción del Presidente de la República haya encontrado respaldo en sectores de la oposición, porque se trata de aplicar la legislación vigente a quienes han traficado con los dineros del pueblo, se le censura que haya esperado que Fidel Castro le hiciera llegar el informe de la inteligencia cubana, y seguramente el consejo de que actuara contra los corruptos de su entorno, porque de no hacerlo lo llevarían al abismo de la derrota electoral en los próximos comicios, tanto para elegir a los diputados a la Asamblea Nacional como para decidir si continuará en la Presidencia o será echado con los votos de la mayoría que se viene conformando en contra de sus políticas erráticas.
Sin embargo, para que el Presidente pueda obtener algún beneficio político de sus denuncias y actuaciones contra los banqueros enriquecidos ilícitamente, amparados por altos funcionarios de su gobierno, tiene que llegar hasta la madeja de complicidades que representan sus colabores más cercanos, porque es muy viejo el decir que donde hay un empresario corrupto también hay un político o alto funcionario cómplice. No se puede estafar el Tesoro Nacional sin alguien que lo facilite o lo permita desde posiciones que representan altas responsabilidades.
De allí que el país deberá esperar hasta dónde llega el Presidente, si es capaz de extirpar todas la células cancerígenas del tumor de la corrupción, o deja con vida a las más peligrosas, agazapadas tras un manto de protección oficial. Hay ejemplos de los dos tenores: con Lula cayeron desde un ministros hasta altos dirigentes de su partido, y en cierto modo el jefe del Estado salió ileso; pero Fujimori dejó que la corrupción continuara hasta que fue descubierta después de renunciar, ser enjuiciado y encarcelado. No es exagerado concluir que el futuro de Hugo Chávez dependerá de la sinceridad para combatir la corrupción, que se ha convertido en una de las lacras más abominables de su administración. Si no se desprende de los altos funcionarios que facilitaron y prohijaron el saqueo de los dineros de los venezolanos, su discurso se estrellará contra una opinión pública muy alerta y experimentada, que lo condenará como el mayor cómplice.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

GUERRA AL HAMBRE

Juan Páez Ávila

Las naciones desarrolladas hace más de medio siglo que le dijeron adiós a la guerra de los tanques, aviones, acorazados y fusiles, y colocaron en sus respectivas agendas la guerra al hambre, al desempleo y al subdesarrollo en general; sin embargo, algunos países atrasados del llamado Tercer Mundo, gobernados por ignaros, incapaces, dogmáticos y corruptos dictadorzuelos, permanecen estancados en los más pobres niveles de la calidad de vida, y hasta experimentan graves retrocesos cuando carecen de todo control administrativo y ético.
El Presidente Lula da Silva se presentó hace algunos días a la reunión de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, con un informe que ha impresionado al mundo que lucha contra el hambre, porque registra 12, 6 millones de familias que reciben una Bolsa Familia complementaria de 55 dólares, con la condición de que preserven a sus hijos en las escuelas, trabajan en pequeñas propiedades rurales, han aumentado la producción de alimentos y eliminado el hambre de más un cuarto de la población, aproximadamente de 50 millones de personas.
En aproximadamente 7 años de gobierno y de ejecución del programa Hambre Cero, el Presidente Lula da un ejemplo al mundo subdesarrollado de cómo combatir el hambre, el desempleo y aumentar el nivel de vida de millones de hombres y mujeres que vivían en la pobreza, sin invadir fincas en producción, que por lo contrario recibieron créditos y apoyo técnico para aumentar la productividad, repartiendo tierras ociosas aumentando el área de cultivo y la producción de agrícola del Brasil.
Los resultados del programa Hambre Cero, para un experto en agricultura, incluso para un político con conocimiento elemental de la realidad agrícola de América Latina, no tiene nada de excepcional, sino mucho de sentido común: ayuda complementaria a la dieta de los más pobres, entrega de parcelas de tierra y pequeñas industrias, asistencia técnica para garantizar su funcionamiento y rentabilidad, para que cada familia coma completo, obtenga ciertos beneficios de su trabajo y contribuya al crecimiento económico del país, donde habita.
Y para que no queden dudas acerca del progreso alcanzado por el gobierno del Presidente Lula, ejemplo para otros países del continente y del mundo, el informe fue elaborado por técnicos de la FAO que visitaron Brasil, y no por ministros o empleados públicos que manipulan cifras para adularle a los jefes de Estado. El respeto a la propiedad privada y su aumento en grandes cantidades de pequeñas industrias agroalimentarias, más el desarrollo industrial, tecnológico y científico ha convertido a Brasil en la novena potencia del mundo y según estudios del Banco Mundial, la encamina a ser la quinta, en los próximos 10 años, superando a Francia, Italia y otras naciones que disfrutan altos niveles de vida.
El Presidente Chávez y cualquier otro jefe de estado futuro en Venezuela, tienen que estudiar y analizar cómo y qué hacer para competir con Brasil, mediante una declaración de guerra al hambre. No se puede ni se debe perder el tiempo inventado guerras entre naciones vecinas, que por desgracia forman parte de los más pobres del mundo, y que si no han podido salir del subdesarrollo sin mayores conflictos, después de una guerra los que les quedarán, serán chatarra y destrucción de las medianas economías que alcanzaron en otras épocas.
La experiencia y la inteligencia de los gobernantes de los países ricos, los indujeron a aprobar en las Naciones Unidas, no sólo la prohibición de las guerras entre naciones, sino también las amenazas de guerra de un país contra otro. El comandante Chávez debería leer o releer el texto de la Carta de las Naciones Unidas, incluso el de la Carta Democrática Interamericana, tanto para garantizarnos la paz a los venezolanos y colombianos, como para no convertirse en el hazmerreír del mundo civilizado y globalizado, por los progresos tecnológicos, científicos y humanísticos de nuestro tiempo,

NO A LA GUERRA

Juan Páez Ávila

A lo largo de nuestra historia republicana en América Latina se han producido alguna guerras suicidas, que no han cambiado para nada las condiciones infrahumanas en que viven las grandes mayorías que pueblan este subcontinente, y que sólo han servido para modificar parcialmente las fronteras, generalmente en pequeños territorios inhóspitos, para enriquecer a unos cuantos vendedores de armas de desecho, dividirnos y sembrar odios irracionales en la conciencia de muchos, que nos alejan de una necesaria integración regional para impulsar el progreso de economías complementarias, que nos permitan acercarnos a los altos niveles de civilización alcanzados por los principales bloques naciones de nuestro tiempo. Y aunque se han dado algunos pasos interesantes y hasta prometedores, como la Comunidad Andina, el MERCOSUR y la integración de Centro América y del Caribe, todavía subsisten serios peligros de que la política integracionista sea sustituida por la hegemonía de las armas, de la guerra fraticida.
Los peligros de un conflicto armado con Colombia no sólo han producido alarma y preocupación en los círculos políticos y económicos de ambas naciones, sino también el rechazo de más del 80% de la población de nuestros países, que durante más de un siglo han vivido en paz y fraternidad. Y aunque el gobierno de Bogotá haya firmado un acuerdo para que los Estados Unidos usen 5 bases aéreas colombianas para combatir el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares y el Presidente Chávez lo interprete como una amenaza o parte de un plan disuasivo contra su proyecto político de extender la revolución bolivariana al país vecino y otras naciones del subcontinente, nuestro Comandante en Jefe no puede ni debe llevar a los venezolanos a una guerra
Venezuela y Colombia tienen gobiernos distintos, diametralmente opuestos, porque los pueblos de ambas naciones los han electo mediante el voto, y entre ambas naciones han existido relaciones económicas de mutuo beneficio y de gran hermandad entre los habitantes de la frontera e incluso de toda la extensión de nuestros territorios. En muchos rubros, especialmente en alimentos, existe una economía complementaria que constituye un avance de integración regional. Incluso la existencia de las FARC, del ELN y de los paramilitares no ha sido obstáculo para que las buenas relaciones entre los gobiernos y de la población en general se preserven a lo largo de más de 40 años que Colombia se desangra en una guerra inútil y estúpida como todas las guerras, agravada por el narcotráfico y la violación de los derechos humanos.
Tenemos que admitir como sociedad civilizada y democrática que los problemas de Colombia los resuelven los colombianos, como los nuestros le buscamos solución los venezolanos. Colombia tiene derecho a la aliarse con los Estados Unidos para defenderse de la guerrilla y del narcotráfico, y Venezuela tiene derecho a rechazar cualquier amenaza de intervención en nuestros asuntos por parte del ejército norteamericano o de cualquier otra potencia extranjera. Y aunque es evidente que el discurso y el manejo de una chequera petrolera por parte del Presidente Chávez se han convertido en un instrumento de intervención indebida en algunos países de América Latina, su presencia en Miraflores sólo la podemos decidir los venezolanos.
Mientras no se ponga fin a esa confrontación armada en Colombia, los peligros de un enfrentamiento militar entre este país y sus vecinos Ecuador y Venezuela, donde es evidente que buscan refugio los principales jefes de las FARC, estarán presentes, y podríamos volver una situación prebélica en la que las buenas gestiones de UNSASUR hoy, como las del Grupo de Río en la pasada crisis, pueden resultan infructuosas, porque las causas que generaron la crisis anterior no hayan sido eliminadas.
Chavistas y no chavistas, debemos decirle no a la guerra, no a la intervención extranjera, y pedirle al Presidente más diplomacia y menos discursos incendiarios.

sábado, 14 de noviembre de 2009

PRESUPUESTO Y ELECCIONES

Juan Páez Ávila

En todas las elecciones que se realicen en un país, cuyo gobierno maneja el Presupuesto Nacional a discreción del Presidente de la República o que simplemente es utilizado parcialmente, como siempre ha sucedido, la oposición requiere de un mínimo de apoyo económico para poder competir con posibilidades de éxito, pero no es cierto, y en nuestro país sobran ejemplos para demostrarlo, que es imprescindible disponer de un Presupuesto del Estado para ganar las elecciones. En varios de los procesos electorales celebrados en la segunda mitad del siglo XX, en la época de la democracia representativa, muchos candidatos invirtieron miles de millones de bolívares y salieron con las tablas en la cabeza. Y otros candidatos ganaron desde la oposición, como Rafael Caldera I y II, Carlos Andrés Pérez I, Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi y Hugo Chávez I. No es nada difícil demostrar que se requiere también un liderazgo personal, una maquinaria electoral y un mensaje oportuno, adecuado a las exigencias fundamentales de los electores.
Antonio Ledezma, sin manejar ningún presupuesto e incluso con la opinión en contra de algunos dirigentes de la oposición que se apoyaban en algunas encuestas, en el año 2008 le ganó las elecciones para la Alcaldía Metropolitana de Caracas al mejor candidato del chavismo, Aristóbulo Istúriz, lo que para Hugo Chávez no sólo fue una derrota democrática, sino que lo vio como una amenaza a su liderazgo y ordenó estrangularlo económicamente para sacarlo del juego político, pero le resultó un boomerang.
Lo primero que hizo el Comandante Presidente fue ordenarle a sus correligionarios y subalternos de la Asamblea Nacional, que aprobaran una Ley para crear una autoridad ejecutiva, nombrada por él a dedo, y le quitaran más del 90% del Presupuesto al Alcalde electo, que le corresponde por disposición constitucional, para que pasara a ser administrado por su representante directa, la Ingeniera Farías. El Comandante Chávez se equivocó en dos aspectos fundamentales de la política. El primero, que olvidó su propia experiencia cuando ganó las elecciones para Presidente de la República en 1988, sin manejar prepuesto alguno, porque las condiciones políticas favorecían una candidatura que aparecía como la respuesta al descontento de millones de venezolanos que luego sufragaron por un militar, que no había pateado barrios, sino cuarteles. Y segundo, que no ha podido ni podrá quitarle a Antonio Ledezma, la autoridad que le otorga el ser electo por el voto popular, Alcalde Metropolitano, que le permite no sólo volver a patear los barrios, algo que ha hecho durante muchos años, sino también un escenario internacional como lo acaba de demostrar con su gira exitosa por América y Europa.
Y aunque se busque un Fiscal que lo impute falsamente y un Juez que lo condene inconstitucionalmente, lo cual sería un tercero y gravísimo error del Comandante Presidente, Antonio Ledezma seguirá siendo Alcalde Metropolitano en la cárcel o en el exilio, como Hugo Chávez no dejó de ser Presidente de la República cuando lo apresaron algunos militares y lo llevaron a la isla de La Orchila, camino al exilio. Y si Antonio Ledezma no tiene un General como Raúl Baduel, jefe de una Brigada o División militar que lo retorne victorioso a su cargo, tiene un bravo pueblo que sufragó mayoritariamente para que fuera y ejerciera, por un período constitucional, el cargo de Alcalde Metropolitano, con todo el derecho a exigir que se le respete.